-Este martes se cumplen tres años del 18 de octubre, el primero del Presidente Boric desde la otra vereda. ¿Cuál es su visión de esa escena, de ese antes y después?
-Es un cuadro bastante paradójico, pero no observo una voltereta. No veo a un Boric tan distinto como el que elegimos. No hay que olvidar que él puso su firma en el Acuerdo por la Paz, cuando era diputado, en contra de la opinión de mucha gente de su sector y que ese hecho lo convirtió en el único candidato viable a la Presidencia de la República de su sector. Junto a eso, hubo más indicios de cambio durante su campaña, lo que se expresó con más claridad en la segunda vuelta.
-Algunos analistas sostienen que el octubrismo persiste en La Moneda.
-No creo que en La Moneda exista el octubrismo. En algunos sectores de la coalición puede existir, pero no en el gobierno. En ningún caso La Moneda puede ser acusada de estimular ahora conductas parecidas a las que se vivieron en octubre de 2019.
-¿Con el cambio de gabinete se empezó a superponer una coalición sobre otra?
-Cuando uno mira el ajuste ministerial, sin duda hay un predominio del Socialismo Democrático en los ministerios políticos, pero no hay que olvidar que -aparte de una serie de ministerios- Apruebo Dignidad tiene nada menos que al Presidente.
-Usted fue ministro del Interior, ¿cómo percibe el cambio de tono del Jefe del Estado frente a la delincuencia y la migración? Dijo que vamos a ser unos perros en la persecución de la delincuencia y que el que no regularice su situación, se va.
-Ese cambio de tono era absolutamente necesario ante la compleja situación que vive el país en materia de delincuencia, desórdenes, violencia y llegada masiva de inmigrantes. Las cifras son claras: ha habido un aumento sustantivo de la violencia y de los homicidios. Entonces, naturalmente corresponde actuar y con fuerza ante este tema.
-Hay una tensión entre este discurso y declaraciones que en su momento han hecho autoridades de gobierno en contra de Carabineros en sus cuentas en redes sociales.
-Ciertamente hay un problema y, probablemente, van a tener que tener más cuidado de no nombrar en el Metro a un señor que llamó a saltarse los torniquetes, pero la verdad es que eso se produjo en un momento bastante complejo para el país y, por tanto, no sería tan rápido para juzgarlo. Pero, hay que tener cuidado. No solo hay que hacerse responsable, sino que excusarse por esos mensajes.
-Pasemos al área constitucional, ¿falta una autocrítica del gobierno frente al 62% del Rechazo?
-Todas las autocríticas han sido insuficientes, porque fue una derrota muy grave, que no ha sido totalmente asumida todavía. Hay algunos que no parecen haberla asumido suficientemente.
-¿A quienes se refiere?
-A quienes proponen rescatar determinados pedazos de la anterior Constitución, a los que dicen que se consiguieron cosas que hay que mantener. ¡No! La Constitución quedó rechazada por una amplia mayoría en su totalidad. Yo fui partidario de Aprobar para no partir de cero, pero el dictamen de la ciudadanía fue partir de cero, pues.
-¿Se acabó el ánimo refundacional?
-La palabra refundacional es algo que pasó de moda. Además, los chilenos, como lo he sostenido siempre, están en el centro político.
-¿Cuál es su evaluación de la postura de Chile Vamos?
-Chile Vamos ha puesto demasiadas condiciones, pero es positivo que haya aceptado los límites y estemos discutiendo la composición con distintas opciones. Yo no soy dogmático, no soy de los que dicen: ‘si no me dan esto, me voy’. Hay que buscar términos medios y, en eso, todos tienen que ceder.
-¿Y cuáles son sus líneas rojas?
-Mi gran línea roja es que escribamos una nueva Constitución; que no se toquen los tratados internacionales, especialmente en materia de derechos humanos; que se mantengan los tres poderes del Estado y que se establezca un Congreso con dos ramas.
-Usted votó a favor del TPP-11, ¿puede convertirse en letra muerta si el gobierno no lo ratifica? ¿Hasta cuándo se puede esperar?
-La Constitución dice claramente que al Presidente le corresponde negociar, suscribir y ratificar los tratados internacionales, preguntándole al Congreso su opinión. Naturalmente, la opinión fue favorable en ambas cámaras y espero que lo ratifique pronto, en plazos que son de meses, no de años. Él pudo haber retirado el proyecto hasta las 5 de la tarde del martes pasado y, si no lo hizo, parto de la base que más allá de los side letters va a ratificarlo.
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