-¿Cómo calificas la decisión de no ser país invitado de honor en Frankfurt?
-No sé cómo llamarlo: una equivocación, una falta del sentido de las proporciones. Porque ser invitado a la feria cultural más importante del mundo y rechazarlo no tiene sentido. Es una feria muy antigua, que además implica vincularse con una lengua que es la alemana, que es un mercado amplio que llega a distintos países, no solo se remite a Alemania. No participar en ella es lo más extraño que hay. Nunca ningún país había dicho que no. Se supone que estaban los fondos para hacer esto.
-Se dice que el gobierno podría dar marcha atrás y aceptar la invitación de honor.
-Estoy esperando que el gobierno retroceda, que recapacite esta situación. Pero esto involucra no solo el Ministro de Cultura, sino a la Presidencia y a Relaciones Exteriores. La dimensión de la Feria de Frankfurt es tan amplia, la repercusión simbólica que puede tener para el país es tan potente, que no se explica la negativa. Estoy pensando que Chile es un país que tiene autores y autoras muy importantes como Violeta Parra, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Nicanor Parra. Es decir, hay una tradición enorme. Y hay espacio hasta el 2025 para hacer una muestra de alto nivel. Entonces es muy difícil de explicar.
-¿Te sorprende que el Presidente Boric no haya dimensionado la dimensión cultural que tiene Frankfurt?
-Que Boric en el último año de su gobierno no quiera dejar esta marca que significa llevar a Chile a este lugar importante, no me lo explico. Yo comparo este evento de alguna forma con lo que pasó con Sevilla, ese es el nivel de importancia.
-Sevilla 92 fue una especie de presentación de la reciente democracia de Chile. ¿Esta pudo ser una oportunidad similar ?
-La participación de Chile en España fue destacada. Entonces, más allá que se pueda discutir cuánto cuesta, vale la pena. Argentina fue invitada y produjo toda una inquietud ante el país, porque implica traducir autores al alemán, armar delegaciones. Implica un trabajo con años de plazo, fuerte, interesante, cultural, que no solo va a repercutir para los autores que vayan a salir, sino que tiene una repercusión fuerte en Chile.
-¿Por qué?
-Porque se generan discusiones, se generan conversaciones, se eligen autores. Eso es lo que pasó en Argentina. Las delegaciones no solo se limitan a la literatura, muchas veces llevan otras cuestiones aledañas, culturales. Esta es una feria donde va público, pero también van agentes literarios, van agentes de cine que adquieren libros para hacer películas, van agentes literarios para hacer traducciones. Decir que no a la invitación es privar a los chilenos de expandir su cultura.
–Para algunos autores ha sido muy importante. Por ejemplo, para Bolaño.
-Claro. Otro caso es Javier Marías, que se hizo famoso porque el crítico alemán Marcel Reich-Ranicki lo consideró un gran escritor, y eso fue gracias a la Feria de Frankfurt, porque se tradujo y él lo leyó en alemán. Esto es lo que permite que autores hayan obtenido grandes premios. El no asistir a esto es una cuestión demoledora, porque les quita la posibilidad de encontrarse con otros autores, de tener posibilidades de ser conocidos en otras lenguas. Acceder también, de alguna manera, a lo que es el mundo comercial de los agentes y del mercado norteamericano, que también va a buscar libros acá. Un mercado gigante que solo traduce un 3%.
-¿Era una gran vitrina para mostrar la riqueza literaria del país?
-Exacto. Entonces es muy rara la determinación. Si le preguntas a cualquier escritor, la idea de ir a Alemania es fundamental. Y Chile tiene algo muy importante: una buena historia literaria que mostrar. Lo interesante es que la Feria también influye en el pasado: o sea, es posible que un agente se fije en un autor ya muerto, lo reedite y sea un best seller internacional. Todas esas posibilidades se abren cuando estás invitado y ocupas ese lugar de honor.
-¿Boric debería revertir la decisión?
-Espero que el gobierno tenga esa capacidad de ser flexible y darse cuenta que está perdiendo una oportunidad. Que no es una oportunidad de un gobierno; es una oportunidad del país. El invitado es Chile, no La Moneda. Eso es importante diferenciarlo. Ahí hay que poner el acento, en el sentido que lo que se fortalece es el mundo cultural en general, no un sector político. Esto puede ser algo muy transversal. Y esa es una de las gracias que tienen estos lugares.
-¿Esto se contradice con un presidente lector de poesía?
-El presidente dijo que iba a poner especial acento en la cultura. Pero no lo ha hecho. Podría ser parte de un legado que le entregara a los chilenos este esfuerzo por llegar a Alemania y cumplir un buen rol. Me imagino que otros presidentes lo hubieran tomado como una oportunidad. Una oportunidad para el país, para que los chilenos se sientan orgullosos de lo que tienen. Aquí se va a hablar de Bolaño, de Enrique Lihn, de Nicanor Parra. Es una oportunidad para mostrar quién eres. El libro es un soporte que no solo contiene la literatura. Se le está privando a muchos autores de ir a Frankfurt, donde se transan y se venden y se compran derechos. Y esto no se limita exclusivamente a a la ficción o a la narrativa, sino que a libros de toda índole, de todos los saberes.
-¿Hay una deuda o un déficit en el ámbito cultural, en el gobierno de Boric?
-El Ministerio de Cultura lleva mucho tiempo en problemas. Ha habido problemas al interior del ministerio. Todavía al ministro no se le han visto muchas luces en el sentido de saber qué pretende hacer. Lo único claro es este tema de los 50 años. Pero más allá de eso no se conoce nada. Yo creo que por lo que han mostrado hasta ahora, a nivel de gestión no hemos visto ningún resultado. Incluso están atrasados en muchos concursos, en las fechas de entrega. Es bien triste lo que está pasando en el Ministerio de Cultura en el gobierno de Boric.
-¿Piensas que no está funcionando regularmente?
-Es evidente. Supongo que tiene que ver con que hay una huelga, con que hay una serie de problemas. Lo claro es que no hay un funcionamiento normal de ese ministerio y que hay una serie de inoperancias que exceden lo razonable, porque son problemas serios a los que no se les da solución. Desde los problemas que tiene la gente que trabaja ahí, hasta este tipo de determinaciones como no ir a Frankfurt como invitado de honor.
-La participación de Chile en la Feria del Libro Buenos Aires ha recibido críticas…
-No fue muy exitosa por decirlo de manera elegante. No hubo mucho público en el stand. O sea, fue una cuestión en la que tristemente no pasó nada. No estaban llenos los lanzamientos. No generaron energía cultural. Yo creo que lo central es la decisión de Boric: este es un tema que excede al ministro de Cultura por la envergadura del evento. Entonces hay una esperanza de que el Presidente pueda darle una vuelta más a este tema. Pero también porque los alemanes están bien sorprendidos.
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