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Yeguada Latinoamericana en Valparaíso: obsceno mundo de bestias. Por Lucy Oporto Valencia

Ex-Ante
Yeguada Latinoamericana durante una performance en 2018. Foto: registrocontracultural.cl

Yeguada Latinoamericana es un engendro más de esa disolución incubada por la impunidad y la sociedad de consumo, con sus profanaciones: otro matadero feliz para adolescentes acabados.


Como si no fuese suficiente la sordidez de Valparaíso, su devenir basural autocomplaciente, y como si no hubiese sido suficiente la performance de Las Indetectables, el 27 de agosto de 2022, en que una de sus integrantes extrajo una bandera chilena desde su ano, el 11 de septiembre de 2023 se desarrolló otra; esta vez, en el frontis de la Armada, a cargo de Yeguada Latinoamericana.

Mujeres y “disidencias sexuales” se presentaron exhibiendo sus traseros con colas de yegua, encapuchadas y vestidas de negro. Realizaron actos de connotación sexual, abarcando las rejas perimetrales del monumento a los Héroes de Iquique, donde permanece su tumba. Incluso una patrulla policial que llegó a esas inmediaciones fue usada por ellas como parte de su actuación. No hubo detenidos. La Armada presentó una denuncia por “ultraje público al pudor y las buenas costumbres” (biobiochile.cl, 13. 9. 23).

“Yeguada Latinoamericana” también designa un proyecto de performance surgido en 2017, propuesto y dirigido por Cheril Linett (1988). Consiste en “intervenciones en el espacio público, enfocadas en pervertir la memoria oficial de las instituciones y los símbolos del estado-nación”, explorando “el estratégico de exceso y desborde, contra toda clausura e ideal”. Utiliza “una cola de yegua adherida al ano como símbolo” (registrocontracultural.cl, 2019).

En noviembre de 2019, presentó su video-manifiesto Comunicado: “Inspirándose en el Primer Manifiesto Rodriguista al Pueblo de Chile (1984), la Yeguada Latinoamericana tensiona los imaginarios tradicionales y hétero-patriarcales de la revuelta social en Chile, promoviendo un levantamiento anal desde los feminismos disidentes. Encapuchadas y pornográficas, conjuran el fin de la patria” (registrocontracultural.cl, 2019).

Tal manifiesto exhibe la impronta programática de la asonada de octubre: “revuelta lumpen, feminista y disidente”, “abortamos la patria y la bandera como fundamento”, “retornamos a nuestra animalidad e instinto”, “la insurgencia emerge del salvajismo en manada”. “La Yeguada Latinoamericana ha comprendido que a este régimen se le enfrenta eficientemente haciendo uso de todas las formas de lucha, incluidas la sexual y la armada”. “Ponemos el culo a las balas, sabiéndonos de cabeza a la extinción. ¡Que se acabe Chile!” (artishockrevista.com, 10. 12. 2019).

La invocación de Yeguada Latinoamericana coincide con el proceso de destrucción ejecutado desde 2019 hasta la actualidad. Linett prefigura y alienta esa disolución creciente, caldeando los ánimos. Así, termina siendo cómplice de dicha barbarie festiva, orgullosa de su voluntad de abyección plasmada en su modelo para bestializarse, a través de sus ocupaciones públicas “en manada”. Corresponde a la instintividad sin espíritu manifestada desde entonces.

Su propuesta de retornar a la animalidad se sitúa en el horizonte de la libertad absoluta de los psicópatas. Los prestigios de esa bestialización y falsa liberación son parte del mercado de la transgresión para consumidores insatisfechos, en el Chile postmoderno y sin espíritu que se hunde como las dunas de Reñaca y sus malogradas construcciones sobre arena.

Al solo instinto le es inherente un estado de inconsciencia carente de conocimiento: en Linett, hay una racionalidad y un cálculo funcionales a la autoextinción de ésta, que reivindica la barbarie como trofeo contra la cultura y la conciencia, que se place en la imposibilidad de cualesquiera formas de diferenciación e individuación, y que alienta la creciente destrucción institucional.

Sus profanaciones de tumbas –como la de Jaime Guzmán– constituyen la cifra de esa voluntad y perversión sin límites, esa deshonra a los muertos, esa imposibilidad calculada de trascendencia, consuelo y paz, cuya ignominia y oprobio sólo podrían ser comparados, en una escala mayor, con las interminables secuelas de la desaparición forzada de personas durante la dictadura.

Pero, al igual que la Primera Línea ovacionada en el ex Congreso Nacional, en enero de 2020, no puede vivir sin el escándalo, la fuerza pública, la represión y la victimización. Sus performances sólo se autojustifican en su obscenidad y confrontación con éstas, acusando así su dependencia de los poderes que busca desafiar.

Al igual que Boric y su horda, Linett omnipotente y su manada suponen que la historia y el país comienzan con ellas y terminarán con ellas.

No teme a nada. ¿Cree que hubiese podido “sostener la mirada de los militares en posición de ataque”, durante la dictadura? (interferencia.cl, 3. 7. 22) Y, en cuanto a su exhortación a la lucha armada y la sedición eficientes, en noviembre de 2019, ¿ella y su manada están dispuesta a matar y a morir, y a asumir las consecuencias, o es sólo un simulacro, una impostura descarada más?

Chile no cambia. Lo que no se hace consciente no se transforma. Así lo muestra la polarización en torno a la conmemoración de los 50 Años del Golpe de Estado, como plasmación de la pretenciosa invocación ritual largamente repetida por Boric, incapaz de conjurar esas fuerzas en proceso de putrefacción, cuya tensión nunca ha desaparecido, ni resuelto.  O bien, invocadas con el propósito deliberado de instrumentalizar esa trágica fecha, en función de la desestabilización en curso.

Es otro índice de la falsa primavera de Chile sepultada en la inconsciencia total.

Yeguada Latinoamericana es un engendro más de esa disolución incubada por la impunidad y la sociedad de consumo, con sus profanaciones, su bestialización obscena y lumpenfascista, su abyección exultante: otro matadero feliz para adolescentes acabados.

Y otra ramificación del arquetipo dominante en Chile: la madre terrible que subyace a la psicopatía estructural de la sociedad. Si acaso otra incubación en escalada: la imagen monstruosa de una guerra civil.

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