Qué observar. El pasado 26 de marzo paralizaron los trabajadores del Puerto de Coronel en la Región del Biobío. Se trata de una interrupción de las actividades del embarcadero y desembarcadero que la empresa atribuye a personas que dicen representar a trabajadores portuarios.
Daños y hechos de violencia. La empresa ha denunciado que ha habido pasividad por parte de las autoridades ante los actos violentos que se han visto en el bloqueo del puerto y caminos en las afueras del puerto (el control del orden público es materia del Ministerio del Interior, más allá de los conflictos internos en las empresas). Además se acusa que dos buses con trabajadores del puerto en su interior fueron atacados con piedras por parte de encapuchados durante el trayecto al terminal.
La postura inicial del gobierno. “Nuestro llamado es a que la empresa pueda buscar soluciones que permitan retomar la actividad productiva. De todas formas, nosotros en lo que podamos colaborar, vamos a estar siempre disponibles”, dijo esta semana la ministra del Trabajo Jeannette Jara.
Eric Aedo (DC), segundo vicepresidente de la Cámara de Diputadas y Diputados: “Es evidente que el gobierno no le ha tomado el peso a este problema y es momento de que el Ejecutivo se involucre de manera efectiva, a través de un rol de mediación en este conflicto”.
Senador Sebastián Keitel (ex Evópoli): “El Gobierno, al igual como ocurrió con Huachipato, ha sido sumamente errático”. Keitel cataloga de “irresponsable” culpar a la gerencia “lavándose las manos, a pesar de que el Estado no ha sido capaz garantizar el orden público y el derecho al trabajo como ya consta en algunas querellas, no solo revela una profunda desconfianza hacia el sector privado como ya nos tienen acostumbrados, sino que también, reniega del mandato que le corresponde a esta administración”.
Sergio Bobadilla (UDI): “El Gobierno no ha estado presente. Debe buscar los consensos y acuerdos necesarios que permitan destrabar este conflicto. Porque el daño que se le está generando a la economía regional, nacional e internacional no es menor”.
El arribo del ministro Muñoz. Durante esta semana el conflicto escaló al ámbito diplomático. Según fuentes de gobierno, ante las inefectivas gestiones de las autoridades regionales, fue el propio Ministerio de Relaciones Exteriores el que también tuvo que involucrarse.
Impacto económico. Son varios los sectores productivos que se ven afectados por la paralización del puerto, aunque principalmente se ha visto dañada la industria maderera. También se han afectado los envíos de fruta, el sector pesquero y productos que requieran el uso de ferrocarriles.
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