Qué observar. El retiro definitivo del proyecto solar y de almacenamiento El Encanto, que significa una inversión en US$ 500 millones, dio cuenta de un episodio que se hace cada vez más común en el sector energético.
El proyecto que no fue. El Encanto fue ingresado al Sistema de Evaluación Ambiental (SEA) en diciembre de 2024 como una apuesta relevante para la transición energética.
Las exigencias que marcaron la diferencia. Fuentes cercanas al proceso coinciden en que la decisión de Colbún estuvo influida por la cantidad y tipo de observaciones recibidas.
Apicultores. La observación N°100 del SEA pide identificar con nombre y ubicación a los apicultores que operarían en el área de influencia, pese a tratarse de productores informales sin organización.
Parcelas inundables. La observación N°99 solicita evaluar si el proyecto podría agravar una condición preexistente de anegamiento en la Parcelación Valle de Marchigüe, aunque el EIA descarta nuevos riesgos.
Transcripciones etnográficas exigidas. Aunque el estudio indica que no hay pueblos originarios y que aquello coincide con los registros de CONADI, la observación N°101 requiere incluir transcripciones completas de entrevistas como respaldo.
Errores en archivos digitales. En el Anexo 2-1, el archivo KMZ sobre ecosistemas acuáticos fue etiquetado como “Área de Influencia de Artrópodos”.
Reacción local. El alcalde de Marchigüe, Sebastián Flores, fue uno de los primeros en anunciar públicamente el retiro del proyecto. “Colbún S.A. ha confirmado que NO seguirá adelante con el proyecto fotovoltaico El Encanto en nuestra comuna”, escribió en sus redes sociales.
El foco se mantiene. Pese al revés, Colbún insistió en su interés por seguir explorando oportunidades en la Región de O’Higgins y otras zonas del país.
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