-El Presidente Boric no contestó una llamada del secretario de Estado Marco Rubio en medio de la molestia de EEUU por las declaraciones de Chile contra Israel. ¿Fue un desaire innecesario?
-“Me desaira quien puede, no quien quiere”, decía José Martí. Su reacción revela fases inquietantes: cómo ha degradado las relaciones de Chile con la superpotencia líder de Occidente y nuestro principal aliado; cómo ha erosionado la confianza mutua cultivada durante decenios entre ambos estados. Sugiere además que Boric olvida que es jefe de gobierno y de Estado, y por último se percibe en su reacción inseguridad.
-El argumento sería que “cancilleres contestan a cancilleres, presidentes a presidentes”, además que Boric estaba preparando su discurso para la Cuenta Pública. ¿Es una explicación plausible?
-Es un dogmatismo peligroso y no se ajusta a la realidad. Le doy ejemplos: Durante el primer gobierno del presidente Piñera, invité al secretario de estado Mike Pompeo a Chile para que iniciara desde aquí su gira por América del Sur. En Santiago su primera cita fue con el presidente Piñera, quien lo invitó por una hora a conversar con él (en mis memorias relato la conversación). Un presidente que dirige la política exterior no pierde la oportunidad de conversar con el encargado de exteriores de una superpotencia, que carga con buena información. Insólito pensar que por hablar con un canciller y de ese calado, se ven mermadas la potestas y la auctoritas de un presidente.
Cancillería chilena lo tiene en sus actas: a veces los cancilleres representan en cumbres presidenciales al presidente cuando éste no puede asistir. A mí Piñera me envió, por ejemplo, a las de Mercosur, donde fui el único canciller entre presidentes, pero ellos sabían que yo hablaba en nombre de Piñera. Otro ejemplo: como canciller fui invitado a celebrar, en Beijing, un diálogo público con el vicepresidente chino, y en República Dominicana fui recibido por el presidente en su despacho. Quería hablar de la región conmigo.
-¿En qué nivel están las relaciones con EEUU y su secretario de Estado?
-Curioso que no tengamos relaciones más estrechas con el secretario de Estado. Con Pompeo estábamos comunicados directamente a través de nuestros celulares, y nos atendíamos de inmediato, y eso era también con numerosos ministros europeos y latinoamericanos.
Me inquieta la degradación de las relaciones con Estados Unidos. Boric sabe cuándo comenzó esto, pero nadie sabe en qué puede terminar. Las superpotencias son como huracanes. Cuando la Unión Europea opta por negociar y bajar los decibeles político-ideológicos en sus relaciones con Estados Unidos, Boric enfatiza su “ideario anti-imperialista”. Cuando muchos gobiernos sensatos optan por mantener un low profile ante la tormenta mundial, Boric sale a campo descubierto a hacerse notar.
Cuando se trata de resolver técnicamente las cosas y evitar que los ánimos se caldeen -Chile lo viene haciendo muy bien desde hace decenios con EEUU-, Boric le añade su condimento político-partidario. Hay un divorcio entre lo que desean productores, exportadores, inversionistas, turistas, militares y la sensatez nacional, por un lado, y esa concepción ideologizada que el presidente Boric imprime a la política exterior.
-¿Puede tener consecuencias?
-Insisto: Chile venía haciendo bien las cosas desde hace decenios en lo relativo a Estados Unidos, con excepción de los delincuentes que se aprovechan del Visa Waver Program. Este programa es certificado de buena nota para los estándares que exige EEUU. Ni decir el TLC, que es un instrumento que nos permite negociar de mejor manera la política arancelaria de Trump, e incluso el intercambio comercial es favorable a EEUU. Por razones ideológicas nos estamos creando problemas donde no los había.
Esto puede salir muy caro. También inquieta que Boric cree tensiones con EEUU mientras nuestro vecino allende Los Andes, con quien apenas hablamos, estrecha lazos con EEUU y se perfila como entrada del continente a la Antártica. Recomiendo observar los viajes de representantes del Comando Sur de EEUU a Argentina. China se juega por los mega puertos peruanos, y Bolivia cultiva una relación con Irán que tiene implicancias hasta en materia de drones militares.
Hay algo más: el presidente Boric ha hecho sorprendentes conversiones express con respecto a lo que exigía como diputado y candidato presidencial, pero no explica al país las razones para ese cambio. Eso funciona en países con mala memoria, pero lo diplomacia tiene memoria de elefante, archivos eternos que registran todo y nada olvidan. En diplomacia no existe el botón DELETE y nueva página en blanco.
-El canciller chileno le bajó el tono a la polémica y dijo que la conversación con Rubio fue cordial. El mismo acento ha usado en otras controversias. ¿Falta una dirección más clara en Cancillería?
-Para eso existe precisamente la diplomacia: para dialogar y abordar temas de modo adecuado y ojalá cordial.
El ministro van Klaveren ha logrado dos cosas importantes en este gobierno: sacar del escenario mediático a Cancillería tras antecesores que generaron publicidad incómoda para el ministerio de RREE, y ha encarrilado a Teatinos en los rieles por los que ha avanzado durante decenios. Eso ha demandado seguramente mucho esfuerzo. El déficit está en que, como integra un gobierno en incesante conversión y dado a algunos exabruptos, le resulta difícil impregnarle un sello propio. Diría que su gestión ha intentado una restauración de Cancillería. Si observa bien, las turbulencias que sacuden a ratos a la Cancillería soplan directamente desde La Moneda.
-“La decisión del presidente chileno Boric de degradar las relaciones de seguridad de Chile con Israel es decepcionante y miope y muy bien podría tener un impacto negativo en las relaciones entre Estados Unidos y Chile en el futuro”, escribió el senador Jim Risch. ¿Es una posición compartida por la Casa Blanca?
-Sobre Chile lo que he escuchado desde Washington son frases que conocemos: “es una situación en desarrollo”, “tenemos varias cartas sobre la mesa” y “hay otros temas que preocupan en estos momentos”.
-Rubio declaró respecto a Boric: “No estoy de acuerdo con su retórica sobre Israel”. ¿Cuál debe ser la estrategia de Chile?
-Boric debe mantenerse en lo que es la postura tradicional de Chile frente a esta crisis, y evitar buscar protagonismo político. En época de crisis y retos tan graves como los actuales, como presidente de Chile corresponde ser prudente, cauto y orientarse por los intereses superiores del país.
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