-Partamos por el diagnóstico. ¿Qué está pasando hoy con el acceso a los centros de ski?
-El problema principal es el camino. Son dos rutas: la G-21 (Las Condes–Farellones) y la G-251 (Farellones–Valle Nevado). La G-21 tiene más de 70 u 80 años; fue pensada para otro Santiago, con menos autos y menos gente yendo a la cordillera.
En los primeros 15 km vive mucha gente, convive con la operación de la mina Los Bronces; hay buses, camionetas, y 40 curvas con tramos angostos donde dos vehículos pasan “a la justa”.
Hoy La Parva, El Colorado y Valle Nevado tienen muchas camas y sube además muchísima gente por el día. Entre Farellones y Valle Nevado se estaciona al menos tanta gente como la que entra a los estacionamientos formales. También hay comercio informal, asados, trineos. El resultado: fines de semana con 2, 3 y hasta 4 horas para subir, y tras una nevada, peor.
-¿Por qué se llega a colapsos de tantas horas?
-Porque la infraestructura no da para la demanda real. El fin de semana pasado subió mucha gente por el día; nevó, quedaron autos atravesados, otros subiendo y bajando al mismo tiempo. El camino necesita estándar y gestión: no hay ancho suficiente ni orden operativo.
-¿Qué pasó con el proyecto de mejoramiento de la ruta?
-Hubo una concesión, pero el contrato permitía bajarse si el estudio de impacto ambiental no se aprobaba a tiempo. Se demoró, subieron costos por la pandemia, y el concesionario se retiró. Hoy el proyecto está con ingeniería hecha y EIA aprobado (incluso por el Comité de Ministros). Es cosa de volver a licitar, lo que tomaría cerca de un año para adjudicar y 2–3 años de obras.
-¿Quién debería liderar esa solución?
-La ruta es pública y está bajo el MOP a través de Vialidad. Y el MOP la tiene abandonada. Con suerte la municipalidad recibe dos máquinas; se les pide a ellos despejar, poner funcionarios de apoyo, y Carabineros hace su parte, pero no hay gestión de camino.
Esto es un problema endémico, pero en este gobierno se acentuó porque ni siquiera han llamado a concesionar la mantención. El alcalde de Lo Barnechea incluso puso carteles diciendo “reclámenle al MOP”.
Hemos tenido reuniones con la Subsecretaría de Turismo y el Gobierno Regional para que gestionen al MOP y se armen mesas de trabajo con municipios, centros, vecinos. El MOP no ha hecho nada en dos años desde que se cayó la concesión.
-¿Cuál es el impacto en la temporada y en el turismo?
-Estimamos que circulan unas 2 millones de personas al año por ese camino, entre ciclistas, turistas y nieve. Según Sernatur, en invierno el 30% de los turistas internacionales vienen motivados por la nieve. El viernes pasado no pudimos bajar a 600 huéspedes porque se cerró la ruta; otros 600 no pudieron subir; algunos perdieron sus vuelos.
Al día siguiente nos cerraron la G-251 estando despejada y dejamos de recibir al menos 4.000 personas. Es un golpe económico para una industria que se juega todo en tres meses, y además un problema de imagen país: chilenos, brasileños, argentinos, estadounidenses atrapados por 10–12 horas en un bus sin poder ir al baño.
Es una vergüenza mundial que la “playa de invierno” de Santiago tenga un acceso de este nivel.
-Hay quienes dicen que invertir en ese camino solo favorece a las personas que pueden subir a la nieve.
-Ese prejuicio hay que sacárselo de la cabeza. Si compras el ticket el mismo domingo, claro que te sale caro; pero con anticipación en Valle Nevado partimos en $15.000 con fecha fija y vamos subiendo con revenue management. Hay descuentos con tarjetas, ofertas Cyber, y como Asociación tenemos Chile Esquía: por $40.000 una persona que no sabe esquiar obtiene clase, equipo, ticket y hasta ropa; a precio de lista eso vale al menos tres veces más.
Un concierto hoy puede costar más que esquiar. Y no es solo la nieve: hoteles, restaurantes, retail en Santiago viven del invierno; me llaman desde abril preguntando por reservas. Esto derrama empleo formal, IVA, renta y divisas. Y al Estado no le cuesta un peso porque es concesión: lo pagan los usuarios por peajes. Si por ese criterio no se haría, tampoco tendríamos Costanera Norte ni las rutas a la costa.
-En redes se vieron tacos de 10 a 12 horas. ¿Es la primera vez que pasa?
-No. Todos los inviernos hay cartas al director. Este año explotó por el clima, la demanda y las redes. Los videos muestran familias con niños paradas por horas.
-Se ha planteado un teleférico desde Santiago. ¿Ayuda?
-No soluciona el problema. Un teleférico podría llegar a Farellones, pero ¿cómo sigue la gente a Valle Nevado, La Parva o El Colorado? ¿Con transporte público arriba cuando cuesta que funcione en Santiago? Además, el teleférico es más caro que el camino e igual se necesitaría la ruta para vecinos, camiones de combustible, transporte de personal.
En Europa el teleférico complementa dentro del pueblo del centro de ski, no reemplaza Santiago–cordillera. Si falla, ¿cómo evacúas? Y ojo: el pasaje es por persona; el peaje es por vehículo.
-Si dependiera de usted, ¿cuál es el paso inmediato?
-Llamar ya a licitación del proyecto aprobado. El interés por la nieve crece, el país pierde plata y reputación, y el MOP no puede seguir ausente. Hay una solución lista: concesión, obra en 2–3 años, y gestión transitoria mejorada. Eso es todo.
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