-A Evelyn Matthei le ha costado entregar un apoyo claro hacia quien pase a la segunda vuelta de la derecha. ¿Ha sido un error?
-En realidad, lo que hay son dos tesis políticas que están en disputa. La de Kast es que Chile vive un momento de emergencia y necesita un cambio radical. Por el otro lado, Matthei sostiene que hay una crisis muy grave, que requiere medidas urgentes pero también una estabilidad, que te permita pensar en 12 años de gobiernos sucesivos del sector. Gane la tesis que gane, va a requerir restablecer la eficacia del Estado. Segundo, reformar el sistema político. Tercero, recuperar la capacidad de crecer y generar empleo. Y cuarto, seguridad.
-¿Pero ella debe clarificar un apoyo más explícito o es una decisión táctica?
-No tengo ninguna duda que todos los que queremos un cambio vamos a estar en el sentido contrario a la “Jaraneta” (como se conoce al auto de campaña de la candidata del oficialismo).
-Amarillos y Demócratas probablemente no apoyarían a Kast ni a Kaiser.
-Las segundas vueltas son, por definición, binarias. Por lo tanto no apoyar a alguien, tácitamente mejora la posibilidad del otro para ganar. No veo a nadie que haya estado por el Rechazo en posición de favorecer de alguna manera un triunfo del Partido Comunista. Todos aquellos que estuvimos por evitar que la izquierda radical se impusiera con su agenda refundacional, entendamos que en segunda vuelta tenemos que estar en la vereda opuesta al Partido Comunista. El electorado que compuso el 62% del rechazo en esto no tiene ningún tipo de vacilación.
-Se conoció un video de la campaña de Matthei, en tono de rap, muy crítico de Kast. ¿Fue poco respetuoso?
-Es un video que persigue hablar con un electorado que hoy está con Jeannette Jara, que es el público joven urbano. Fíjese que ella reconoce en José Antonio Kast una similitud en materia de seguridad, pero el gobierno de emergencia se queda corto desde su perspectiva. No pondría los acentos en aquello que nos divide, porque, francamente, desde el 17 de noviembre vamos a tener que estar todos en un comando unitario para enfrentar al Partido Comunista y sus socios.
-¿La irrupción de Kaiser le pone cuesta arriba el escenario de la primera vuelta a Evelyn Matthei? ¿Por qué ha subido?
-Johannes ha llevado la tesis del gobierno de emergencia a su máxima expresión, por la inoperancia, indolencia, ineptitud de esta administración. A mí no me llama para nada la atención, porque los chilenos creen que el avión se va a estrellar. Planteamientos como los de Johannes y José Antonio aparecen como legítimos. Ahora, ¿cuál es el planteamiento nuestro? Evidentemente hay que tomar medidas de emergencia, pero el verdadero test de la derecha chilena es cómo logramos que nuestras ideas se proyecten en el tiempo.
El nivel de desastre de este gobierno va a requerir ciertas acciones de urgencia, de mucha vehemencia, en los primeros seis o nueves meses. Pero después, la gran ventaja que tiene Matthei es que nos va a permitir entregarle la banda a un presidente de derecha en cuatro años más.
-El gobierno vería con buenos ojos que Kaiser sea el competidor de Jara, porque le conviene según encuestas, y de hecho ha empezado a apelar hacia él. ¿Qué le parece esa actitud del oficialismo?
-El Partido Comunista en su línea editorial habla de acrecentar las contradicciones. El PC siempre se ha alimentado de la polarización. Eso es muy preocupante, porque el gobierno al emplear la cadena nacional, al emplear las pautas oficiales y tratar de interferir en la contienda presidencial, no solo está incurriendo en una actuación inaceptable. Lo más grave es que está alimentando la polarización como una manera de favorecer al PC.
-Es posible que la derecha tenga un resultado histórico en las parlamentarias. ¿El día después de los resultados es viable hacer un borrón de las aperezas y roces que ha habido en la presidencial?
-Las fuerzas que rechazaron la primera propuesta constitucional van a poner a las oposiciones en mayoría del Congreso, con un mandato del electorado de buscar mínimos comunes en torno a un programa compartido. El error de la segunda convención fue poner el acento en lo máximo; en cambio, lo que tenemos que hacer es poner el acento en lo mínimo común.
-Pasando a otro tema, ¿cómo considera que ha sido el manejo de Grau en la discusión del presupuesto?
-Mi impresión es que a Grau lo dejaron con la chiflota (la carta que nadie quiere tener). El señor Marcel se mandó a cambiar. El Ministro Grau no lo ha hecho especialmente bien, pero creo que es un poquito injusto no ver que esto no es una cosa que venga de ahora. El año pasado, con el Ministro Marcel a la cabeza, el Consejo Fiscal Autónomo cuestionó cómo se habían determinado los ingresos. Por lo tanto, yo creo que este gobierno ha tenido un pésimo desempeño presupuestario y que a Grau lo dejaron con la chiflota.
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