Ya se siente en el aire las presidenciales. Llevamos largos meses viendo al menos un fenómeno: Evelyn Matthei lidera y es la mejor perfilada en las derechas. El problema está al frente, en las izquierdas. Ese amplio arco ideológico que va desde el PC al PDC no tiene una candidatura. El escenario de las izquierdas se configura como uno solo: la expresidenta Michelle Bachelet debe ser la candidata presidencial para el próximo año. Veamos los porqués.
Primero, la expresidenta ha perfilado su liderazgo durante la administración Boric como un apoyo permanente, una asesora a toda prueba. En esa línea ha asistido a distintos actos del Gobierno, como una figura de validación ciudadana, un soporte que le otorga un semblante de popularidad. El apoyo al Presidente ha sido inquebrantable y sin matices, diferente a los otros presidentes de izquierda como Lagos y Frei. Esta postura la convierte en un nexo confiable entre el gobierno actual y los votantes tradicionales de la izquierda, ofreciendo una figura de estabilidad y continuidad.
Segundo, ella ya lideró una coalición que abarcaba la amplitud ideológica desde comunistas a democratacristianos. A pesar de las críticas sobre su gestión, logró mantener un periodo de orden que el actual gobierno envidiaría. La capacidad de Bachelet para unificar estos sectores dispares es un activo invaluable en un momento de profunda fragmentación. Además, actores de todo ese grupo la han mencionado como posible candidata, lo que refuerza su posición como el único pegamento viable para mantener unida a la coalición de izquierda.
Tercero, las encuestas. Los números le otorgan a Bachelet una incomparable ventaja sobre cualquier figura de izquierdas. Es la única quien puede apelar a ese pasado que Chile mira con nostalgia.
Por lo tanto, su presencia en la carrera electoral podría garantizar no solo una segunda vuelta, sino también un impulso necesario para la cohesión de las fuerzas progresistas. La falta de figuras emergentes con suficiente carisma y experiencia para unir a la izquierda deja a Bachelet como la opción más viable.
Algunos podrán decir que una nueva candidatura de Bachelet significa un retroceso en la renovación de liderazgos, pero si miramos el resto de los nombres, les ocurre algo similar. Las izquierdas están en crisis. De lo que fue la Concertación o centroizquierda, no queda más que el nombre y las obras de sus administraciones. Las nuevas izquierdas como el Frente Amplio mostraron escasa capacidad de gestión y maduración para gobernar. El PC parece no tener un rumbo claro por sus peleas internas. Bajo ese escenario el pragmatismo es la única opción posible.
Publicaciones relacionadas
Incluso si un nuevo test al ex subsecretario confirmara que consumió estupefacientes, su despido inmediato seguiría siendo indefendible: nada justifica saltarse procedimientos indispensables para tomar una decisión. Está bien extender al Congreso los exámenes, pero si eso no incluye cambios para equiparar nuestros estándares a los del Primer Mundo, esas decisiones seguirán siendo exclusivamente políticas. […]
La iniciativa determina la pérdida del cargo si se comprueba el consumo de drogas. El proyecto lo presentó Kast este lunes, a 4 días de la salida del subsecretario de Hacienda por ese motivo. El texto no menciona que la divulgación de los resultados debe ocurrir solo tras una contramuestra (solo así se puede probar […]
Una especie de centro urbano, con gimnasio, restaurantes y sectores comerciales en tres pisos, dejando los otros dos pisos para un club social moderno. Esa es la propuesta que se está negociando. La idea es potenciar el casco histórico junto a la nueva Bolsa de Comercio y otros proyectos como un gigante sector de Bandera […]
Las declaraciones del ministro de Defensa cuestionando el arancel de 12,5% adicional a parte importante de las exportaciones chilenas sorprendieron a La Moneda, en medio de las negociaciones de la Cancillería para amortiguar el golpe y evitar un conflicto con la administración Trump.
El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]