El Presidente Boric, quien conduce nuestra política exterior, anunció el generoso apoyo materializado en una donación de 1 millón de dólares en ayuda humanitaria para los niños víctimas de la malnutrición y la hambruna en Cuba. A primera vista, parece un conmovedor acto de caridad y compasión. Pero al escudriñar un poco más, es posible comprender que no lo es realmente. En política, como en casi todos los asuntos complejos, las cosas no siempre son lo que parecen. Veamos.
El argumento esgrimido por el Primer Mandatario es la vieja excusa de la izquierda, repetida como mantra durante años y décadas: la culpa de los males de Cuba sería el bloqueo estadounidense.
El problema de este argumento es que soslaya lo más importante, el origen del problema, que no es otro que la existencia de un régimen dictatorial de partido único que reprime toda forma y expresión de disidencia y que, como todo régimen totalitario, invade cada esfera de la vida de los habitantes de la isla, impidiendo así el desarrollo de las libertades fundamentales, sean éstas civiles, económicas o políticas.
Por lo tanto, lo que el Presidente no parece comprender es que, si hay malnutrición infantil y otros tantos flagelos en Cuba, más que por el bloqueo, es por causa del comunismo. No hay sistema como el comunista capaz de producir ese nivel de pobreza y falta de desarrollo en toda época y latitud.
En consecuencia, enviar ayuda humanitaria a un país en estas condiciones es equivalente a verter recursos sobre un saco roto. La verdadera ayuda que Boric podría dar a los cubanos no son alimentos para los niños, sino señales políticas firmes de repudio al gobierno de Díaz-Canel y de apoyo a una transición democrática en la isla. Porque un cambio de régimen político será lo único que sacará verdaderamente a los niños cubanos, y a su pueblo entero, de la miseria.
Pero aquí es donde el Presidente se enfrenta al escollo de la ideología. La flexibilidad táctica de Boric llega hasta el cuestionamiento de las versiones más dantescas del comunismo, como Venezuela, pero al parecer no alcanza a la versión pura: Cuba.
El régimen de La Habana es un tabú, una realidad incómoda, un asunto prácticamente incuestionable para una parte de la izquierda, porque en torno a la Revolución Cubana persiste un mito que aún impregna la cultura política progresista, incluso entre sus nuevas generaciones. En esta visión, el régimen es víctima de un enemigo externo, el imperialismo, y no victimario de su propio pueblo.
Así, los últimos días de Boric en el poder desnudan la esencia de su visión. Su cuatrienio es como esas novelas que se desvían en el camino, que confunden al lector con giros aparentes de racionalidad, prudencia y moderación para terminar exhibiendo el verdadero sentido de su trama en el epílogo.
El respaldo indirecto a Cuba, usando la infancia como fachada, es así un triste cierre para un joven líder que llegó al poder con la promesa de renovar a la izquierda.
¿Cuál es el legado que intenta proyectar Boric en esta materia? ¿Un gesto de caridad aislado o un sostenido compromiso con la libertad que realmente cambie vidas? Porque sin libertad, incluso la ayuda mejor intencionada puede terminar siendo cómplice de la que hasta ahora se presenta como una dictadura perpetua.
Para más columnas en Ex-Ante, clic aquí.
Ver esta publicación en Instagram
Publicaciones relacionadas
Incluso si un nuevo test al ex subsecretario confirmara que consumió estupefacientes, su despido inmediato seguiría siendo indefendible: nada justifica saltarse procedimientos indispensables para tomar una decisión. Está bien extender al Congreso los exámenes, pero si eso no incluye cambios para equiparar nuestros estándares a los del Primer Mundo, esas decisiones seguirán siendo exclusivamente políticas. […]
La iniciativa determina la pérdida del cargo si se comprueba el consumo de drogas. El proyecto lo presentó Kast este lunes, a 4 días de la salida del subsecretario de Hacienda por ese motivo. El texto no menciona que la divulgación de los resultados debe ocurrir solo tras una contramuestra (solo así se puede probar […]
Una especie de centro urbano, con gimnasio, restaurantes y sectores comerciales en tres pisos, dejando los otros dos pisos para un club social moderno. Esa es la propuesta que se está negociando. La idea es potenciar el casco histórico junto a la nueva Bolsa de Comercio y otros proyectos como un gigante sector de Bandera […]
Las declaraciones del ministro de Defensa cuestionando el arancel de 12,5% adicional a parte importante de las exportaciones chilenas sorprendieron a La Moneda, en medio de las negociaciones de la Cancillería para amortiguar el golpe y evitar un conflicto con la administración Trump.
El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]