Cuando ocurren situaciones como la que observamos en las izquierdas, y especialmente en el Partido Socialista en la negociación de la megarreforma, es que estamos obligados a tomar posición, o al menos, advertir los riesgos evidentes. Las izquierdas perdieron la presidencial, y la configuración en el Congreso no le permite ser un actor de veto mínimo, un escenario que ninguna otra oposición ha tenido desde el retorno a la democracia.
Lo segundo genera una serie de incentivos para que se haga un ejercicio individual de instalar posiciones personales, más que buscar ejes comunes en el sector. La ambición, muchas veces generada en grupos de apoyo de redes sociales y votantes locales, lleva a marearse y creer que se está en lo correcto.
Es evidente que esto ocurre con comportamientos como los de la senadora Daniella Cicardini, y el diputado Daniel Manouchehri, quienes en este afán por escuchar a sus cajas de eco y la necesidad del like en redes sociales o más cobertura en prensa, pueden ser los sepultureros de su propio bloque político.
La política deja de ser el oficio de persuadir y deliberar para transformarse en una performance constante. Al hacerlo, arrinconan a las orgánicas partidistas tradicionales frente al avance de un populismo de la indignación que, si bien es ruidoso, carece por completo de densidad. En esta dinámica, lo que proyectan las izquierdas, es la capacidad nula de ofrecerse como alternativa, más bien en el sucedáneo de lo peor de la administración Boric.
No descubro la pólvora cuando digo que una democracia liberal que goce con buena salud, se construye desde las diferencias, comprendiendo y aceptando que el otro en su posición distinta sea otro con quien podamos convivir dentro de la sociedad. Es el mínimo. La carencia de esto, es la base de la crítica que los recién nombrados hacen al ministro de Hacienda Jorge Quiroz.
Sin embargo, no puede actuar desde el comportamiento que criticas, ya que se transforma esto en un autoboicot natural y evidente. Resulta inaceptable actuar replicando el mismo comportamiento que se critica. Cuando la pulsión moralista convence al político de que solo su comportamiento es el único correcto, la mirada se nubla, la aspiración democrática se reduce y el debate de políticas públicas decae en un estéril juego de suma cero.
En consecuencia, prefieren resguardar la pureza moral de la derrota antes que asumir la “suciedad” consustancial a cualquier acuerdo político que beneficie al país. Esta renuncia dogmática no es un acto de valentía, sino de profunda cobardía frente a las exigencias del gobernar.
Ahora, la consecuencia principal de la postura adoptada por estos dos legisladores tiene un cariz profundamente irónico: el trámite de la megarreforma se llevará sin inconvenientes, y el proyecto original será aprobado casi en su totalidad. Sabemos que el Ejecutivo no necesita de votos opositores para aprobarla.
La señora Cicardini y el señor Manouchehri han puesto sobre la mesa no sólo del Partido Socialista sino que de toda la oposición de izquierdas, una sensación de amenaza permanente; la intolerancia ha ganado. Han creado un bálsamo para que el oficialismo logre la unidad en torno al rechazo de su actuar.
En consecuencia, ambos serán los responsables en el corto y largo plazo para que la agenda de la administración del presidente José Antonio Kast sea viable. Al renunciar a incidir, le regalan a las derechas el ambiente más óptimo, a pesar de sus diferencias. Por lo tanto, cualquier demócrata progresista debería rechazar en forma y fondo lo que han hecho.
Las posiciones moderadas están siendo fuertemente amenazadas de un tiempo a esta parte, y es popular la idea hoy en nuestro sistema político que es poco atractivo sentarse a la mesa con quienes piensan distinto. La senadora Paulina Vodanovic tuvo el coraje, de a pesar de tener distintas variables en contra, ver que existe un valor en seguir la propuesta de la senadora Paulina Núñez, y conversar.
Las legisladoras encarnan la tan escasa ética de la responsabilidad: la disposición madura a cargar con los altos costos de la política real para atenuar los daños y salvaguardar la institucionalidad.
Para que este episodio no sea una derrota más de las posiciones moderadas, bastante golpeadas en los últimos años, urge que sus adeptos protejan y apoyen a quienes están cumpliendo ese rol en el actual oficio de la política. Frente a la cotidiana tentación identitaria y populista, la labor de quienes anhelamos seguir jactándonos de que Chile es un ejemplo de estabilidad para otros radica en denunciar sin complejos que estas prácticas son profundamente nocivas para nuestra convivencia republicana.
Para más columnas en Ex-Ante, clic aquí.
Ver esta publicación en Instagram
Publicaciones relacionadas
Incluso si un nuevo test al ex subsecretario confirmara que consumió estupefacientes, su despido inmediato seguiría siendo indefendible: nada justifica saltarse procedimientos indispensables para tomar una decisión. Está bien extender al Congreso los exámenes, pero si eso no incluye cambios para equiparar nuestros estándares a los del Primer Mundo, esas decisiones seguirán siendo exclusivamente políticas. […]
La iniciativa determina la pérdida del cargo si se comprueba el consumo de drogas. El proyecto lo presentó Kast este lunes, a 4 días de la salida del subsecretario de Hacienda por ese motivo. El texto no menciona que la divulgación de los resultados debe ocurrir solo tras una contramuestra (solo así se puede probar […]
Una especie de centro urbano, con gimnasio, restaurantes y sectores comerciales en tres pisos, dejando los otros dos pisos para un club social moderno. Esa es la propuesta que se está negociando. La idea es potenciar el casco histórico junto a la nueva Bolsa de Comercio y otros proyectos como un gigante sector de Bandera […]
Las declaraciones del ministro de Defensa cuestionando el arancel de 12,5% adicional a parte importante de las exportaciones chilenas sorprendieron a La Moneda, en medio de las negociaciones de la Cancillería para amortiguar el golpe y evitar un conflicto con la administración Trump.
El Ejecutivo, que busca evitar el revés que enfrentó en junio con el proyecto de Escuelas Protegidas, escogió al constitucionalista para diseñar la estrategia jurídica frente a la arremetida opositora contra la invariabilidad tributaria y la regulación ambiental del plan Quiroz. Ambas normas forman parte del corazón de la reforma. La decisión se atribuye a […]