-Chile fue considerado durante décadas una historia de éxito económico en América Latina. ¿Cómo ve al país hoy?
-Creo que eso todavía es cierto. Chile sigue siendo uno de los países más exitosos económicamente de América del Sur. Quizás Argentina logre alcanzarlo en unos 10 o 15 años, considerando lo que está sucediendo ahí, pero no lo sabemos. Recuerdo que hubo un movimiento importante en la dirección opuesta en Chile.
-¿Cree que Chile debería seguir el camino que está tomando Argentina bajo la administración de Javier Milei?
-Mi impresión es que Chile actualmente es una sociedad más de libre mercado que Argentina, así que estamos hablando de direcciones de cambio, no de niveles. Pero creo que casi cualquier país, incluidos Estados Unidos y probablemente Chile, estaría mejor con menos intervención del gobierno en la economía. Esa es la dirección en la que Milei está intentando avanzar. En este momento creo que Argentina está intentando alcanzar a Chile en ese aspecto, incluso puede ir más allá y podría darnos un ejemplo de un país muy libre de mercado.
-¿Qué lecciones podría tomar Chile de las reformas argentinas?
-Argentina era un país rico hace cientos de años, y podría ser un país rico de nuevo. Tal vez, en 10 o 15 años, Argentina logre adelantar a Chile, y podría incluso convertirse en un ejemplo de un país muy orientado al mercado. Si eso ocurre, entonces quizás ustedes (Chile) puedan aprender de ellos, en lugar de que ellos aprendan de ustedes.
–El gobierno del Presidente José Antonio Kast ha puesto el foco en crecimiento, inversión, productividad y reducción de trabas regulatorias. ¿Son esos los principales desafíos económicos de Chile?
-No creo que los gobiernos deban establecer prioridades económicas. Creo que los habitantes de Chile deberían poner prioridades a través de sus propias decisiones. Los chilenos que tienen dinero para invertir deberían decidir dónde creen que pueden invertir mejor, y los que quieran empezar negocios deberían decidir qué negocios quieren empezar. La idea de que los gobiernos controlan la economía, o deciden cómo crece la economía, es un error.
El gobierno no es una persona ni una especie de Dios benevolente que observa la sociedad desde arriba. Es el resultado de un proceso político en el que distintos individuos actúan según sus propios intereses. Por eso creo que el futuro económico de Chile no debería depender de las prioridades que defina el gobierno, sino de que las personas tengan la libertad para tomar sus propias decisiones.
-Entonces, ¿qué debería hacer un gobierno para atraer inversión?
-Lo más importante es que los inversionistas sepan que sus derechos de propiedad serán respetados, que el gobierno no cambiará arbitrariamente las reglas y que no tomará una parte excesiva de lo que producen.
Si un gobierno se compromete con derechos de propiedad seguros y con un sistema tributario estable y no excesivamente gravoso, las personas tendrán incentivos para invertir en proyectos rentables. Lo que no debería hacer es intentar decidir qué industrias desarrollar o qué sectores favorecer. No creo que el gobierno deba decidir qué industrias desarrollar o qué sectores favorecer.
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