Qué observar. El martes pasado se dio a conocer que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) recibió las ofertas técnicas para la licitación de la concesión de la planta desaladora de Coquimbo.
Dudas con las reglas del juego. El llamado a licitación fue el 31 de diciembre de 2024. Según apuntan conocedores del proceso de licitación, el modelo de negocios y el reparto de riesgos -entre el Estado y empresa privada- no estaban claros al comienzo del proceso.
Poco tiempo para analizar respuestas. Además de la poca certeza con algunas reglas del negocio, desde la industria apuntaron a que los principales errores del Gobierno fueron la tardanza con las respuestas sobre las consultas hechas por las empresas interesadas.
Diversos cambios de plazo. Originalmente, la recepción de ofertas estaba programada para el 21 de agosto, pero fue aplazada por el requerimiento solicitado por las empresas interesadas.
Rompecabezas del Ejecutivo. Durante el proceso, fuentes de la industria señalaron la arista de presiones políticas para no aplazar el proceso de licitación, donde apuntaron el “compromiso presidencial” de licitar esta planta y adjudicarla antes de que se acabe el período del gobierno de Gabriel Boric.
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