A juicio de doctor en Filosofía, académico de la UDP y consejero político de Mario Desbordes, Hugo Eduardo Herrera, el escenario electoral no está completamente perdido, pero sí es incierto. Sostiene que a la coalición oficialista le falta un diagnóstico de lo que ha ocurrido después del estallido social.
Dada la tendencia de las últimas jornadas electorales, plebiscito, luego las megalecciones de constituyentes, alcaldes, concejales y gobernadores y la segunda vuelta regional, ¿existe el riesgo de la derecha no pase al balotaje presidencial?
Tiempo atrás se pensaba que la centroderecha la tenía fácil en la presidencial, pero pese a lo desastroso que han sido los resultadoscreo que igual las derechas tienen cuatro candidaturas, detrás de las cuales están los principales partidos y en un proceso ordenado de primarias. Donde, además, hay hartas posiciones. Por ejemplo, entre la ortodoxia economicista de un Sichel o un Briones, por otro lado, está Lavín que se ubica estratégicamente aquí y allá y también Desbordes que ha dado un giro al centro con RN desde el año 2014. El abanico es amplio. Por lo tanto, separaría las cuerdas entre la campañas pasadas y lo que va a pasar ahora.
¿Ese análisis sustenta en el resultados en concejales, donde los partidos resistieron mejor la caída?
Sí, en lo territorial, la cosa no cambió tanto. Probablemente el sector no le dio tanta importancia al proceso constituyente ni a la elección de gobernadores. Pero, incluso, si uno mira las elección de gobernadores, donde fue la derecha, igual los rendimientos fueron en torno al 30%.
¿Y en la Metropolitana, qué pasó? Ahí quedaron desplazados al cuarto lugar
Lo que pasa es que jugó en contra el factor de Catalina Parot. Ella es Piñera. No tiene un liderazgo propio. El Gobierno es un salvavidas de plomo para cualquier candidato. Era la candidata del partido más débil de la centroderecha. Era una jugada arriesgada.
Hay dos tesis circulando en la centroderecha, que el sector sufrió un desfonde electoral estructural, de índole cultural, y otra es la tesis del electorado de derecha dormido, que no fue a votar por su desafección con el Gobierno. ¿Coincide con alguna?
Siendo muy precavido. Todo eso está por verse. Uno podría decir que el electorado de derecha no fue a votar. Añadiría el factor etáreo. La gente mayor es más prudente y no había un involucramiento mayor después del Rechazo. Puede haber una desafección, pero podría también tratarse de un descalabro de más largo aliento o un descalabro mediano, para ubicar una posición intermedia. Detrás del éxito del Frente Amplio, uno podrían notar un proceso de renovación discursiva en la izquierda, hay un cambio epocal. Y el Frente Amplio ha logrado leer eso. En la derecha, en cambio, no se ha hecho ese ajuste discursivo. Si miramos al Gobierno, hay un planteamiento eminentemente económico, como si el Estado fuera una hacienda. Falta un proceso de renovación, pero la renovación está ocurriendo.
¿Y cree que la derecha ha realizado el debido análisis y diagnóstico de lo que le ocurrió electoralmente en los últimos meses?
No hay diagnóstico como sector. Y creo que es peor. Porque salvo ciertos ejercicios de centros de estudio y, en particular, de algunos liderazgos puntuales como el sector de Monckberg y Desbordes, uno no ve ni siquiera un diagnóstico del 18 de octubre de 2019 (estallido social). Hay una vieja estrategia, apretar los dientes y esperar que cambie la marea.
¿Qué puede pasar en la próximas elecciones si no hace ese debido diagnóstico?
La política es saber interpretar y para eso debes tener herramientas, Hay un problema en la derecha. En la presidenciales, todo depende de quien gane las primarias. Habría que diferenciar cada uno de los candidatos y sus posibilidades. Si no tienes un diagnóstico y no tienes una propuesta, la pregunta sería gobernar para qué.
¿Tiene temor de que el candidato presidencial de la centroderecha, no pase a la segunda vuelta?
Hoy todo está abierto, pero tiendo a creer que la aguja no se ha movido tanto, que efectivamente hay una base de las derechas y una riqueza conceptual, que puede potenciar la candidatura de la derecha en la primera vuelta y pasar a la segunda. Mal que mal, si uno divide en tercios, el de la derecha todavía es el más fuerte. Más que riesgos, yo veo que los escenarios están abiertos. Hoy día nadie puede prever lo que va a pasar en los otros sectores.
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