Algo importante está por llegar

Tiempo restante
00 Días
00 Horas
00 Minutos
00 Segundos

Diciembre 17, 2025

Ni “derechización” ni cambio de ideología: lo que hubo en Chile fue un cambio de electorado. Por Juan Pablo Lavín

Gerente General de Panel Ciudadano-UDD
Crédito: Agencia Uno

Sin voto obligatorio, ni el Rechazo de 2022 ni el triunfo de Kast en 2025 habrían existido tal como los conocemos. No fue un cambio de ideas lo que definió esas elecciones, sino la irrupción de una mitad del país que durante décadas no votó y hoy redefine la política chilena.


 Un diagnóstico que parece convincente, pero parte de una premisa equivocada

Tras la contundente victoria de José Antonio Kast en la segunda vuelta presidencial, y sus evidentes similitudes con el triunfo del Rechazo en 2022, se ha instalado la idea de que Chile habría entrado en un nuevo clivaje político. Según esta lectura, el eje Apruebo/Rechazo habría reemplazado al clivaje que estructuró la política chilena desde 1988: el del Sí y el No. Desde esa perspectiva, el triunfo de Kast tendría incluso un valor simbólico adicional, al tratarse del primer presidente electo que votó por el Sí.

El diagnóstico es sugerente, pero descansa sobre una premisa que hoy ya no es válida: asume continuidad del electorado.

Chile no cambió de clivaje ideológico. Chile cambió de electorado.

Durante más de 30 años, los presidentes de Chile fueron elegidos por un universo relativamente estable de alrededor de 7 millones de personas. En la reciente elección presidencial, en cambio, esos 7 millones no representaron al total del electorado, sino solo a una de las opciones. Pasamos así de elecciones definidas por 7 millones de votantes a elecciones en las que una sola candidatura alcanza esa magnitud de apoyo.

Este cambio suele pasarse por alto, pero es decisivo. Las elecciones desde 2022 tienen poco que ver con las anteriores, no porque Chile haya cambiado de ideología, sino porque cambió quiénes votan. El clivaje del Sí y el No dejó de explicar la política no porque haya sido reemplazado por otro, sino porque siempre fue, y en gran medida sigue siendo, el clivaje de una mitad del país: la más politizada, la que durante décadas decidió elecciones por todos.

Hoy vota todo (o casi todo) Chile, y cuando el electorado se duplica, los marcos simbólicos que lo ordenaban inevitablemente pierden relevancia. No estamos necesariamente frente a ciudadanos que cambiaron de opinión, sino frente a ciudadanos que antes no eran escuchados electoralmente.

Cómo distinguir a los votantes habituales de los nuevos votantes

En Panel Ciudadano-UDD separamos los resultados por tipo de votante utilizando información longitudinal, es decir, siguiendo a los mismos panelistas antes y después de la introducción del voto obligatorio. Esta distinción no puede reconstruirse de forma fiable con preguntas retrospectivas, fuertemente afectadas por sesgos de recuerdo y deseabilidad social.

Bajo esta metodología, podemos mostrar que tanto el plebiscito de 2022 como la segunda vuelta presidencial de 2025 habrían sido altamente competitivos sin la introducción del voto obligatorio. Entre los votantes habituales, los mismos 7 millones que votaban siempre, el Apruebo y el Rechazo empataron técnicamente (51% vs. 49%), al igual que Kast y Jara en la segunda vuelta (50% vs. 50%). En este electorado siguen operando los ejes clásicos: izquierda/derecha, el clivaje del Sí y el No y la lógica oficialismo-oposición.

La brecha que define los resultados electorales

El quiebre aparece en los votantes obligados, que finalmente definen ambas elecciones. En este grupo, que representa cerca de la mitad del país, 8 de cada 10 votaron Rechazo en 2022 (78% vs. 22%) y 7 de cada 10 votaron por Kast en 2025 (70% vs. 30%). Mientras en la mitad más politizada observamos empates técnicos, en la mitad menos politizada emergen diferencias superiores a los 40 puntos. Esa brecha, al agregarse con los empates del electorado habitual, explica por sí sola las ventajas nacionales cercanas a los 20 puntos.

No estamos, por tanto, frente a un giro ideológico del país, sino frente a un cambio abrupto en la composición del electorado.

¿Derechización de los sectores populares?

Algunos han interpretado los mejores resultados de Kast en comunas de menores ingresos como evidencia de una “derechización” de los sectores populares. Pero esa lectura pasa por alto un dato clave: durante años de voto voluntario, esas mismas comunas fueron también las que registraban las tasas de participación más bajas del país. Es decir, cuando la izquierda obtenía amplias ventajas en esos territorios, lo hacía representando a una fracción relativamente pequeña de sus habitantes.

Con la introducción del voto obligatorio, la participación en muchas de estas comunas se más que duplicó. Entonces, no es que los votantes tradicionales de izquierda se hayan convertido ideológicamente a la derecha; es que empezó a votar una proporción mucho mayor de personas que antes se mantenían al margen del sistema electoral.

Los datos lo confirman: en el 20% de comunas donde más creció la participación con respecto al voto voluntario, el Rechazo en 2022 promedió más de ocho puntos por sobre el resto del país, y en esas mismas comunas Kast obtuvo en 2025 también ocho puntos adicionales a su promedio nacional. No es una coincidencia, sino el efecto directo de la entrada de un electorado nuevo, menos politizado y marcadamente opositor.

El mérito político de Kast frente al nuevo electorado

Reconocer este fenómeno no implica restarle mérito al triunfo de Kast. Conectar con un electorado pragmático, poco ideologizado y orientado a soluciones inmediatas es especialmente desafiante para liderazgos asociados a visiones rígidas. Sin embargo, Kast supo leer mejor que sus adversarios a este votante, apelando a urgencias como seguridad, orden y gestión, más que a identidades ideológicas, ofreciendo una lógica de gobierno de emergencia coherente con un electorado que evalúa la política desde la eficacia.

El clivaje del voto obligatorio

Más que el surgimiento de un nuevo clivaje ideológico, lo que estamos observando es una fractura distinta en la política chilena: el clivaje del voto obligatorio, que separa a quienes siempre participaron del sistema político de quienes se incorporan a él recién desde 2022. Se trata de una división profunda entre un electorado politizado, con identidades y lealtades reconocibles, y otro que vota sin anclajes partidarios, con una lógica instrumental, reactiva y orientada a resultados.

Confundir este fenómeno con una conversión ideológica del país y de sectores populares no es sólo un error analítico; es un riesgo político.

La otra mitad de Chile entra a la política

Antes de declarar muerto un clivaje histórico o celebrar el nacimiento de otro, conviene hacerse una pregunta más simple: ¿cambiaron las ideas del país, o cambió el padrón que hoy decide las elecciones?

Si bien no son excluyentes, la evidencia se acerca más a lo segundo. Y mientras no se asuma esa distinción, seguiremos discutiendo clivajes que explican poco un fenómeno que, en lo esencial, es mucho más simple y mucho más disruptivo: bienvenidos a las elecciones con la segunda mitad de Chile, un electorado nuevo, pragmático, poco ideologizado, que exige soluciones más que relatos.

Para más columnas, clic aquí.

Le podría interesar:

Publicaciones relacionadas

Ex-Ante

Julio 27, 2026

[Editorial] Test positivo de droga: La Moneda confundió actuar rápido con actuar bien

Incluso si un nuevo test al ex subsecretario confirmara que consumió estupefacientes, su despido inmediato seguiría siendo indefendible: nada justifica saltarse procedimientos indispensables para tomar una decisión. Está bien extender al Congreso los exámenes, pero si eso no incluye cambios para equiparar nuestros estándares a los del Primer Mundo, esas decisiones seguirán siendo exclusivamente políticas. […]

Ex-Ante

Julio 27, 2026

Qué dice la reforma del presidente Kast que obliga a parlamentarios y otras autoridades a hacerse test de drogas

Kast realizándose un test de drogas. Imagen: Agencia Uno.

La iniciativa determina la pérdida del cargo si se comprueba el consumo de drogas. El proyecto lo presentó Kast este lunes, a 4 días de la salida del subsecretario de Hacienda por ese motivo. El texto no menciona que la divulgación de los resultados debe ocurrir solo tras una contramuestra (solo así se puede probar […]

Marcelo Soto

Julio 27, 2026

El último plan para reconvertir el Club de la Unión y salvarlo de la quiebra

Una especie de centro urbano, con gimnasio, restaurantes y sectores comerciales en tres pisos, dejando los  otros dos pisos para un club social moderno. Esa es la propuesta que se está negociando. La idea es potenciar el casco histórico junto a la nueva Bolsa de Comercio y otros proyectos como un gigante sector de Bandera […]

Ex-Ante

Julio 27, 2026

Golpe arancelario: El análisis interno de La Moneda sobre las críticas del ministro Barros a EE.UU.

Las declaraciones del ministro de Defensa cuestionando el arancel de 12,5% adicional a parte importante de las exportaciones chilenas sorprendieron a La Moneda, en medio de las negociaciones de la Cancillería para amortiguar el golpe y evitar un conflicto con la administración Trump.

Abogado y académico

Julio 27, 2026

La farsa de la “batalla cultural”. Por Álvaro Vergara

El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]