Factores determinantes. Todas las elecciones se definen en base a nomenclaturas de factores de largo y corto plazo. Hay hechos estructurales que definen el voto (como clase o religión), y otros coyunturales (como el estado de la economía). Y es en esa combinación en que se posicionan los candidatos y conducen sus campañas. Quien mejor representa el posicionamiento general de la sociedad sobre esos ejes es quien tiene más probabilidades de ganar.
El eje elite/pueblo. El primer eje es uno clásico, que al menos en la tradición chilena ha existido desde al menos 1925, cuando el padrón electoral se expandió significativamente por primera vez. La idea tras el eje está relacionada con la noción de una clase dominante y otra oprimida, relacionada en una especie de dialéctica marxista. Cuando la fuerza de la elite ha sido dominante, han ganado los candidatos de la elite.
El eje violencia/orden. El segundo eje es comparativamente transitorio, y tiene que ver con la posición de los candidatos frente a los efectos secundarios del Estallido Social, particularmente la violencia y su normalización. Aquí la pregunta dominante, que permite ordenar a los candidatos y al electorado sobre el eje, es sobre la legitimidad de la violencia que ocurre en el nombre del cambio, y cómo se define su naturaleza y su intención.
Clasificación y estrategias electorales. Cruzando las ideas de arriba, y suponiendo que el eje elite/pueblo corre en un continuo vertical (de arriba hacia abajo), y violencia/orden en un continuo horizontal (de izquierda a derecha), tendríamos a Boric, Artés y a Enríquez en el cuadrante inferior izquierdo (violencia/pueblo) y a Sichel y a Kast en el cuadrante superior derecho (orden/elite). (Parisi está omitido intencionalmente por falta de definición).
¿Dónde está el electorado? Ahora, volviendo a la teoría, sabemos que el posicionamiento de los candidatos solo es útil electoralmente si están ubicados sobre bolsones electorales. Por eso, por ejemplo, no hay ningún candidato ubicado en el cuadrante superior izquierdo (elite/violencia). Los candidatos van donde están los votos. Y presumiblemente eso es lo que está pasando ahora. Los candidatos de izquierda piensan que el electorado está en el cuadrante inferior izquierdo.
Orden y pueblo. Con la fluidez del escenario político, y la imposibilidad de capturarlo con instrumentos de medición de opinión pública, “¿quién gana?” es una pregunta imposible de contestar. Pero, como bien explica Tironi, teóricamente, tienen más posibilidades quienes logran interpretar de mejor manera la distribución de los votantes en los cuadrantes coyunturales. Y eso, por ahora, sigue siendo una pregunta abierta.
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