El Frente Amplio surge como respuesta al vacío dejado por los partidos políticos tradicionales. Con una postura crítica frente a los actores tradicionales, lograron rápidamente alcanzar La Moneda. Este pronto ascenso, y la falta de experiencia los llevó a cometer errores que el propio presidente Boric reconoció como parte de la “curva de aprendizaje”. Sin embargo, lo reprochable, son los hechos de corrupción que hemos conocido recientemente en relación a Democracia Viva, que rompieron con todo lo logrado.
En primer lugar, optaron por romper con los discursos que los llevaron al poder. Gran parte de su éxito se debió a las críticas hacia los partidos de izquierda que los precedieron. No podemos olvidar la frase del ministro Jackson y la “escala de valores” diferente a la de sus predecesores. Además, se alejaron completamente de la izquierda, que defiende la igualdad de oportunidades y el papel fundamental del Estado en la vida de las personas. En lugar de ello, privilegiaron a sus amigos, que tenían poca experiencia, por encima de otras instituciones. Y ni hablemos de la degradación en la función pública.
En segundo lugar, rompieron con sus colegas de Socialismo Democrático (SD). El senador Latorre no tuvo reparos en apuntar hacia el ministro Montes, una figura importante para la centroizquierda. Las dos coaliciones en el Gobierno surge de la necesidad de gobernabilidad por parte de Apruebo Dignidad, y sin duda fue una buena decisión. Hoy, el PS y el PPD se han convertido en pilares que sostienen el gobierno, pero el congresista de RD opta por atacarlos. Seguramente esta alianza con esta aparente impoluta joven dirigencia pierde su atractivo.
En tercer lugar, han dejado a su Gobierno, ya debilitado, en una situación de extrema vulnerabilidad. Además, queda con escaso margen para intentar construir un diálogo hacia un acuerdo tributario, ya que, ¿quién querría negociar con un gobierno cuyos miembros hacen mal uso de los fondos públicos?
Por último, y quizás lo más importante, han roto la confianza de las personas, en un aspecto vital para cualquier persona que desee dedicarse a la política. Su discurso se basaba precisamente en aprovechar la crisis de representatividad, prometiendo que con ellos no se repetirían los vicios del pasado. Sin embargo, han incumplido exactamente eso.
Todos los hechos que vamos conociendo podrían transformarse en una crisis final para esta Administración, convirtiendo a las derrotas de septiembre de 2022 y mayo de 2023 en algo anecdótico. Finalmente, esto deja servidas en bandeja las próximas elecciones a los grupos políticos que están en sus antípodas, lo cual podría convertirse en el gran legado de esta administración.
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