Según Oxford Languages, el concepto terraplanista es un adjetivo que se utiliza cuando un individuo defiende que la Tierra es plana y pone en duda la validez de las evidencias científicas sobre su forma esférica. El concepto estuvo en boga en el ambiente económico financiero entre los años 2020-2021 cuando nos referíamos a los no pocos personajes que insistían en que los retiros de fondos de pensiones no causarían ni causaron una mayor inflación.
Esta semana recordé el concepto al escuchar al presidente Lula Da Silva decir que “es una tontería pensar que el gobernador de un banco central independiente va a hacer más que cuando lo nombró el presidente”. Además, sugirió que para no enfriar la economía era mejor aumentar la meta inflacionaria de Brasil para el 2024 de 3% a 4,5%. Esta última idea es equivalente a que si su hijo lleva más de 3 días con 39° C de fiebre, usted, para curarlo, decide cambiar el umbral de fiebre de 37,5° a 39,5° C; por tanto, si su hijo presenta una temperatura de 39° C, ya no tendrá fiebre. Justamente para que no existan este tipo de ideas es que los bancos centrales deben ser totalmente autónomos.
La literatura sobre este tema es de larga data, amplia y profunda. Con diferentes formas de medir el nivel de independencia de la banca central, existe evidencia de que los países con mejores niveles de autonomía muestran en promedio niveles de inflación más bajos (De Haan & Klomp, 2010). Así como también, gran parte de las investigaciones apuntan a que una banca central independiente promueve la estabilidad de precios (Alesina & Summers, 1993). Más recientemente, simples regresiones sobre una amplia base de datos comprobaron nuevamente una negativa y estadísticamente significativa correlación entre la banca independiente y la inflación, con resultados obtenidos tanto para países subdesarrollados como desarrollados (Garriga, 2016).
Sospechar de los datos o ignorar la evidencia empírica es algo que no me preocupa mientras lo observe en fanáticos religiosos o reales terraplanistas, pero ver este voluntarismo en la autoridad más importante de la región es a lo menos preocupante.
Estos episodios –recordemos que en Chile tuvimos la misma discusión durante el anterior proceso constituyente– los observamos esporádicamente en jurisdicciones jóvenes, subdesarrolladas o con veleidosas democracias, por lo que no debemos olvidar que la autonomía de jure de la banca central siempre estará en la mira y debemos cuidarla entre todos.
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