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Diciembre 14, 2023

Carlos Montes: matar al padre. Por Jorge Ramírez

Cientista Político. Libertad y Desarrollo.

A días del plebiscito, el Presidente deberá tomar una nueva definición, en la que no caben vacilaciones. Poner término a la carrera política de un referente socialista (Carlos Montes), sin cuyo apoyo, difícilmente esta generación se hubiera abierto camino dentro de los vestíbulos de la alta política. Matar al padre en política es señal de frialdad, pero también de autonomía, responsabilidad y madurez.


El Ministro de Vivienda, Carlos Montes, siempre pensó que su arribo al Ministerio de Vivienda sería el broche de oro de una trayectoria política que, a todas luces, parecía intachable. Sin embargo, el que se proyectaba como espacio más apacible y reconfortante para un político en fase de salida como Montes, se transformó en su calvario.

La ex Subsecretaria de la cartera Tatiana Rojas ha desmentido la versión de Montes respecto del Caso Convenios. Montes no habría sido “víctima” de una trama de corrupción de la cual nunca tuvo conocimiento. De acuerdo a la versión de Rojas, el Ministro habría sido informado a través de un informe del caso Democracia Viva en Antofagasta con anterioridad a su aparición en prensa.

Así yace hoy Montes, agonizante. En medio de un vil juego de mentira verdad. Acorralado, expuesto desde todos los flancos a un fuego cruzado de versiones entrecruzadas y contradictorias en torno a un impúdico caso de corrupción sistémica. Montes, uno de los padrinos de la generación frenteamplista, pionero dentro de la cuadrilla de vetustos líderes concertacionistas en ser encandilados por las luces del movimiento estudiantil y mentor de la tesis del pacto generacional entre el viejo socialismo y el novel frenteamplismo. El tantas veces condecorado como “mejor parlamentario” hoy ve como toda su reputación y trayectoria se extingue. Pero como toda pieza trágica, hay un prólogo, nudo, clímax y desenlace.

Prólogo: el embrujo

En pleno apogeo del Movimiento Estudiantil de 2011, los líderes de las protestas, Camila Vallejo y Giorgio Jackson, pero también Miguel Crispi y Gabriel Boric, comenzaron a ser convidados habituales al Congreso Nacional, en especial, a la Comisión de Educación y Hacienda de la Cámara. Fue ahí, donde Carlos Montes, puso sus ojos sobre los líderes del movimiento. Fue un amor a primera vista entre el por ese entonces diputado y la incipiente generación que hoy detenta el poder.

El embrujo ante la consigna que Vallejo y Jackson transformaron en mantra como “fin al lucro en la educación” caló tan profundo en Montes que llegó al límite de solicitar incluir a los dirigentes estudiantiles de 2011 en el debate de la ley de presupuesto, en la partida de Educación, señalando: “Tal como el año pasado estuvieron los rectores de las universidades, pediremos invitar a los dirigentes estudiantiles”. De este modo, el embrujo de lo que hoy conocemos como Socialismo Democrático ante el frenteamplismo, tuvo en Carlos Montes el primer y principal exponente.

Montes, que fue dirigente del MAPU en la UC, ex alumno del Saint George, de familia con linaje político, y posicionado dentro del bando autoflagelante de la Concertación y nunca autocomplaciente, probablemente vio reflejado aspectos de su historia de vida en los jóvenes del semillero frenteamplista, canalizando su nostalgia revolucionaria en un respaldo acrítico a una generación de jóvenes privilegiados que jugaban a la revolución.

De hecho, en el año 2013, Carlos Montes fue el primer parlamentario socialista en ungir a cabalidad a la generación del movimiento estudiantil al señalar que “Camila Vallejo y Giorgio Jackson deben ser diputados”. Desde esa época que se urdió el pacto. Jackson iría al distrito de Santiago en cupo protegido, con una Concertación que se omitió ante su flamante liderazgo y Camila Vallejo iría al distrito de La Florida; el distrito de Carlos Montes. Nada fue coincidencia.

Nudo: el pacto

El Ministerio de Vivienda es el quinto ministerio con mayor presupuesto en el país, detrás de Salud, Educación, Trabajo y Obras Públicas, con la salvedad de que es un ministerio con intensa penetración territorial y alto nivel de conexión con grupos sociales claves para la dinámica política, como son los comités de vivienda, grupos de alta organización y con capacidad efectiva de movilización electoral. El Frente Amplio es un movimiento de características urbanas y metropolitana, con poca “capilaridad” territorial, de ahí que haya puesto su mirada e instinto predatorio en la cooptación del MINVU: un brazo armado que  permite llegar a cada rincón de Chile, y con recursos abundantes.

Por otro lado, Carlos Montes, padrino de la generación frenteamplista, siempre buscó ser Ministro de Vivienda, porque la historia política de Montes no se explica sin la existencia del poder territorial que construyó en La Florida, precisamente, de la mano de un trabajo permanente e incansable con los comités de vivienda de dicha comuna. De hecho, Montes logró ganar la elección senatorial de 2013 a la DC Soledad Alvear, quien corría como favorita, por tan solo 16 mil votos. ¿dónde se produjo el margen de diferencia de votos que permitió el triunfo de Montes? Precisamente en La Florida, donde Montes más que triplicó la votación de Alvear: 58 mil votos obtuvo el candidato PS contra 17 mil votos de Alvear.

Confluyendo ambas aspiraciones, la del Frente Amplio de copar el MINVU para dar rienda suelta a una maquinaria clientelar y la de Montes de coronar su carrera política accediendo al MINVU, es que se consagra el pacto. Montes Ministro, pero acompañado de una densa capa de poder frenteamplista dentro del ministerio, que incluía a la propia Subsecretaria Tatiana Rojas, a Vicente Burgos como Jefe de la División de Desarrollo Urbano -probablemente la más importante del ministerio- militante de RD, al igual que Rojas y seremías frenteamplistas distribuidas por todo el territorio nacional.

Climax: Democracia Viva.

La implosión del caso Democracia Viva en el corazón de Gobierno, activó un diseño político para sortear la crisis bastante poco consistente con la retórica igualitarista y puritana del frenteamplismo. En lugar de enfrentar las reales responsabilidades políticas, con decisión, desde arriba, se optó por cortar el hilo desde lo más delgado: desde abajo. Así, personajes de poca valía como Daniel Andrade, el Seremi Carlos Contreras y la propia Subsecretaria de Vivienda, Tatiana Rojas, sufrieron tempranamente las consecuencias de su participación en la trama de corrupción, sin embargo, desde un inicio hubo protección y privilegios para personajes de mayor linaje y ascendiente político como Jackson -quien finalmente de todos modos caería-, Miguel Crispi y el propio Carlos Montes.

La resistencia a asumir el involucramiento de Montes en el escándalo llegó al punto tal de que el Presidente Boric declaró a inicios de diciembre: “me alegro que el mismo Ministro Montes haya realizado denuncias que hoy están llevando a aclarar qué es lo que está pasando en el Ministerio de Vivienda, para que toda la verdad salga a la luz”. Asimismo, las Juventudes PS rindieron homenaje al ex senador socialista con un banderazo en su respaldo a las afueras del ministerio y la Directiva del partido ofreció un almuerzo de solidaridad y apoyo a Montes durante la semana pasada. ¿Habrá sido algo así como la última cena de Montes?

Desenlace: matar al padre

La política es cruel. A raíz del Caso Convenios el Presidente Boric ha debido tomar una de las decisiones más duras de su trayectoria política, defenestrar a su hermano y compañero de lucha Giorgio Jackson. Hoy, a días del plebiscito que podría definir la continuidad o término anticipado del su Gobierno, el Presidente deberá tomar una nueva definición, en la que no caben vacilaciones. Poner término a la carrera política de un referente socialista, sin cuyo apoyo, difícilmente esta generación se hubiera abierto camino dentro de los vestíbulos de la alta política. Matar al padre en política es señal de frialdad, pero también de autonomía, responsabilidad y madurez. La pregunta es si Boric, será capaz de hacerlo.

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