En un entorno regulatorio cada vez más exigente -marcado por la entrada en vigor de la Ley de Delitos Económicos y Ambientales- las empresas están evolucionando desde esquemas tradicionales de cumplimiento hacia modelos proactivos, integrados y con capacidad de anticipación.
En 2024, un estudio realizado por KPMG en Chile y la Facultad de Derecho de la Universidad Adolfo Ibáñez ya nos adelantaba esta tendencia. El 80% de las compañías consideraba esenciales sus Modelos de Prevención de Delitos (MPD), y un 92% había adoptado medidas adicionales para adaptarse a la nueva normativa. Sin embargo, persistían brechas importantes en sectores como Infraestructura y Servicios Legales, lo que reveló la necesidad de contar con instrumentos más ágiles y efectivos.
En este escenario, la inteligencia artificial (IA) está emergiendo como un factor decisivo. Ya no basta con controles periódicos o sistemas de detección tardíos. Hoy, la diferencia está en contar con tecnología capaz de analizar flujos de datos en tiempo real, identificar patrones inusuales y levantar alertas tempranas.
Hoy existen plataformas que permiten integrar IA en la gestión de compliance, con sistemas que no solo detectan irregularidades, sino que las interpretan dentro de un contexto. Esto permite actuar antes de que una señal de alerta se transforme en una crisis. Algunas organizaciones en Chile ya están incorporando este tipo de herramientas, especialmente en industrias donde la exposición a riesgos penales y operativos es más alta, como servicios financieros, retail, minería o energía.
Según nuestras estimaciones, el mercado potencial a nivel local para soluciones basadas en IA orientadas a la detección de comportamientos sospechosos podría superar los US$30 millones, impulsado por el creciente interés del ecosistema empresarial en instrumentos tecnológicos que permitan anticiparse de forma efectiva a escenarios críticos.
Es importante destacar que este tipo de innovaciones no buscan sustituir los modelos de cumplimiento, sino que los complementan y les brindan una funcionalidad real frente a un entorno que exige velocidad, trazabilidad y capacidad analítica. Lo que antes se revisaba de forma manual, ahora puede ser interpretado en segundos, con una capacidad de anticipación que, hasta hace poco, era impensada.
Estamos frente a una gran oportunidad. Las compañías que asuman este nuevo estándar de prevención no solo responderán mejor a las exigencias regulatorias, sino que fortalecerán su capacidad de gestión y resiliencia. La IA ya no es una promesa a futuro, sino una herramienta concreta para construir organizaciones más seguras, transparentes y confiables.
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Karin versus Claude ¿Quién gana o pierde con la IA? Por Tomás Sánchez. https://t.co/qyzc589Ndt
— Ex-Ante (@exantecl) April 28, 2025
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