La implementación del Sistema de Finanzas Abiertas (SFA) en Chile es un paso significativo hacia la modernización del sistema financiero. Aunque la implementación inicial puede ser costosa y compleja, los beneficios a largo plazo son prometedores. Estos incluyen mayor innovación, mejor acceso a servicios financieros y competencia más saludable en el sector bancario.
Los sistemas de finanzas abiertas han demostrado su valor en otros países, en donde por ejemplo las PYMEs han podido mejorar su acceso al crédito y los consumidores han accedido a servicios financieros personalizados.
El regulador ha establecido un claro cronograma para la implementación del SFA, que se detalla en la Norma de Carácter General 514. Los bancos, emisores de tarjetas de crédito y emisores de tarjeta prepago serán los primeros en adoptar el SFA, con un plazo de seis meses desde su entrada en vigencia para compartir datos de carácter no sensible como términos y condiciones y canales de atención al cliente, esto sería en enero del 2027. Este proceso se extenderá a lo largo de 18 meses, incluyendo gradualmente datos de personas naturales y jurídicas. Un segundo grupo, que incluye cooperativas, compañías de seguros y operadores de tarjetas, entre otros actores, tendrá un plazo de 24 meses para cumplir con los requisitos iniciales y 36 meses en total para cumplir con la totalidad de los requisitos.
Mientras que el cronograma refleja un enfoque gradual aparentemente razonable, no ha estado exento de críticas. La Asociación de Bancos (ABIF) ha manifestado su preocupación por los plazos de implementación y, a su criterio, los exigentes estándares de disponibilidad de datos. Al respecto, los riesgos asociados a una puesta en marcha apresurada del sistema son elevados, pues no solo comprometen el logro de los objetivos asociados al SFA, sino que además comprometen la confianza del sistema en su conjunto en términos de su resiliencia operacional. En esto, la clave es que los actores se preparen responsablemente para este desafío tecnológico y operativo. El eslabón más débil de la cadena es el que determina la fortaleza del sistema en su conjunto. En consecuencia, las autoridades son las llamadas a monitorear a los actores del mercado y decidir si es necesario ampliar los plazos de implementación o bien mantener el calendario anunciado.
En todo caso, aprovechar las ventajas del SFA requiere un adecuado nivel de educación financiera por parte de los clientes de servicios financieros. Sabido es que en esta materia nuestro país está al debe, por lo cual se requiere redoblar esfuerzos para fortalecer el nivel de educación financiera en el país y, de este modo, facilitar la obtención de los beneficios esperados del SFA.
En efecto, la educación financiera es condición necesaria para empoderar a los usuarios y que estos tomen control responsable sobre sus datos financieros, dando ello lugar a mejores condiciones de crédito y servicios adaptados a las necesidades individuales, fomentando una economía más inclusiva y competitiva.
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Epidemia de licencias médicas: Un llamado urgente a la probidad pública. Por Soledad Alonso. https://t.co/zYldLiiqbZ
— Ex-Ante (@exantecl) May 28, 2025
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