Qué observar. El exclusivo restaurante se instalará en plena avenida Cachagua, a pocos metros de la cafetería “Don Matías”, del “Tío Tomate” y del “Siete Olas”.
Remodelación ligera y nuevo concepto. Las obras actuales se concentran en modificaciones superficiales: cambio de piso, pintura y mejoras estéticas para dar cabida a un concepto distinto.
Pescadería y restaurante bajo un mismo techo. Conocedores del proyecto relatan que se trata de una propuesta que funcionará como una marisquería chilena, un “deli” de productos del mar con una oferta más dinámica que la tradicional: moluscos cocidos a la perfección —locos, caracoles, lapas, ensaladas de cochayuyo y jardines de mariscos— servidos en preparaciones frescas y variadas.
Carta dinámica y factor sorpresa. La propuesta culinaria incluirá productos clásicos como locos y machas, con una carta que mantendrá ciertos productos fijos, pero que cada semana incorporará novedades para sorprender al comensal, según quienes conocen el proyecto.
Público amplio y operación anual. El plan es atraer tanto a quienes buscan un consumo acotado y precios moderados como a turistas con mayor presupuesto para una experiencia gastronómica de alto nivel.
Publicaciones relacionadas
Tras la destitución de ambos jueces, la poderosa Tercera Sala cambió controvertidos enfoques en salud y medio ambiente. También adoptó una línea de no intervenir en el fondo técnico de las decisiones en proyectos que aún están en evaluación ambiental, sino a revisar errores en materia de Derecho. Hay varios ejemplos.
Elmer Cuba, exsocio de Macroconsult y exdirector del Banco Central peruano, cursó un magíster en la Universidad Católica de Chile, donde dice a Ex-Ante que sus “mejores profesores de la UC fueron Vittorio Corbo, Felipe Larraín y Rodrigo Vergara”. Y recordó un curso de econometría que Jorge Quiroz fue a dictar a Lima, Perú.
En una nueva sesión del Comité de Ministros se destrabaron dos iniciativas detenidas: la ampliación del terminal portuario de Valparaíso y la segunda mayor inversión de transmisión eléctrica en evaluación ambiental. A la fecha, el Gobierno ha destrabado inversiones por cerca de US$ 11.300 millones.
Si la preocupación es profundizar el mercado de capitales y mejorar el desempeño empresarial, la agenda debe avanzar hacia mecanismos que fortalezcan el valor del directorio como garante de confianza frente al mercado.
Las tramitaciones de proyectos de inversión están experimentando un fenómeno: son destrabadas por el Comité de Ministros, pero terminan judicializadas en los tribunales ambientales. Maratué, Minera Caserones, Los Coihues y Embalse Zapallar son cuatro casos que reflejan esta tendencia.