Puesto que el gasto fiscal lleva ya demasiados años siendo mayor que el ingreso fiscal, la deuda respecto al PIB se ha triplicado en una década, generando una insostenible bola de nieve. Por esta razón, entidades como el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) y algunos candidatos presidenciales enfatizan la necesidad imperativa de reducir el gasto.
La situación actual de las finanzas públicas se asemeja a un hogar que gasta de forma recurrente más de lo que percibe, comprometiendo su capacidad de pago y solvencia económica.
No obstante, en el Senado se encuentra con suma urgencia el proyecto de ley que crea una Agencia de Financiamiento e Inversión para el Desarrollo (AFIDE). La creación de esta nueva institución responde a la promesa de campaña del presidente Boric: “Crearemos un Banco Nacional de Desarrollo que financiará la innovación y desarrollo de PYMES e iniciativas que apunten hacia un cambio estructural de nuestra matriz productiva, funcionando como un conglomerado financiero, con un gobierno corporativo especializado e independiente”
Este nuevo conglomerado financiero estatal, no será un banco por lo que no estará bajo el robusto y exigente marco normativo de la nueva Ley General de Bancos y tampoco tendrá un gobierno corporativo independiente, toda vez que todos los directores serán escogidos directa o indirectamente por el Gobierno de turno.
El proyecto de ley que faculta la creación de AFIDE, señala que tendrá una capitalización inicial de US$500 millones y capacidad de endeudamiento superior a los US$4.000 millones. Algunos de sus objetivos –similares a los de CORFO– será actuar como facilitador de financiamiento para empresas y cooperativas, enfocados en la diversificación productiva.
La entidad tendrá amplios poderes para otorgar préstamos, constituir fondos de garantía, emitir instrumentos de deuda, y participar o fundar sociedades filiales.
AFIDE sería una institución constituida bajo la Ley 18.046 de sociedades anónimas, por lo que su marco normativo será bastante laxo. Los accionistas serán 100% públicos (Fisco y CORFO) y por ley, se le cierra la puerta a inversionistas privados quienes podrían empujar a un gobierno corporativo exigente e independiente, así como exigir la obligación de rendir cuentas y asumir la responsabilidad por las acciones o decisiones tomadas. Además, será una institución con altos salarios, ya que tendrá bastantes caciques, 5 directores y una costosa plana ejecutiva.
Teniendo en cuenta que el Estado ya tiene entidades como CORFO y BancoEstado para cumplir las mismas funciones de esta nueva institución ¿Qué necesidad existe de duplicarlas?
Debemos tener en cuenta que en el año 2022 los gastos de personal sobre los ingresos totales del Gobierno ascendían al 23,8%, en dos años, el personal ya representa el 29,4% de dichos ingresos. Es decir, en dos años, se aumentó el gasto en personal en más de US$3.000 millones.
Por tanto, para asegurar un correcto uso los fondos, darle seriedad al crédito y no aumentar aún más el gasto en personal del Estado, lo más razonable sería entregarle a CORFO la herramienta de invertir en fondo de fondos y ampliar las garantías estatales en FOGAPE y FOGAIN, pero principalmente, esos recursos serían ejecutados de manera transparente, eficaz y eficiente si fueran destinados a capitalizar BancoEstado con los US$500 millones que se proponen para crear AFIDE.
BancoEstado ya opera bajo la Ley General de Bancos, posee exigentes departamentos de riesgo de crédito y también puede ir a créditos sindicados. Esto evitaría que los recursos se destinen a proyectos cuestionables, como financiar lencería, pintar fachadas o regar el desierto.
Quemar US$500 millones por un gusto ideológico – el cambio del Estado Subsidiario al Estado Empresario – constituye una brutal burla al contribuyente.
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