La informalidad laboral, medida por el INE, ha bajado en los últimos años en Chile. Sin embargo, según distintas mediciones y criterios, la informalidad laboral y previsional seguiría estando sobre 30%. Es decir, uno de cada tres trabajadores en Chile no cotiza nada o lo suficiente para su seguridad social, situación que además tiene cara de mujer.
Desde 2017, el INE mide el trabajo informal con estándares internacionales, a través de encuestas mensuales que preguntan si la persona encuestada trabajó al menos una hora la semana anterior y si cotiza.
Según esta metodología, la informalidad laboral en Chile estuvo en torno al 28% antes de la pandemia, cayó a 22% durante el confinamiento, y en menos de 6 meses volvió a subir a niveles cercanos a 28%. Hoy se sitúa en 26%, no obstante, la informalidad, al menos para fines previsionales, es bastante superior.
Existen distintas aproximaciones metodológicas, y fuentes de datos, para medir informalidad. Una de ellas es la comentada por el economista David Bravo, quien compara el universo mensual de cotizantes en el sistema de pensiones, cerca de 5,8 millones de personas (dato administrativo y reportado por la Superintendencia de Pensiones), con el total de ocupados que reporta el INE (unos 9 millones). Su enfoque muestra que alrededor del 38% de los ocupados no cotiza para pensiones. Si bien hay consideraciones y mejoras metodológicas que otros técnicos han planteado, el punto principal es claro: la informalidad es más alta de lo que comúnmente se estima.
Si se analiza el universo completo de cotizantes del mes, es decir, incluyendo pagos rezagados y declarados pero no pagados, así como cotizantes de otros sistemas, se totalizan 6,5 millones de cotizantes. Esto, comparado con el total de ocupados, permite estimar que cerca del 31% de los ocupados no realiza cotizaciones para pensiones.
A esto se suma un aspecto que rara vez se incorpora a la discusión pública: la informalidad previsional asociada a ingresos insuficientes o intermitentes. Con la metodología del INE, para que una persona sea considerada como ocupada, basta trabajar una hora, y autodeclarar que se cotiza, para ser clasificado como ocupado formal.
Sin embargo, para efectos previsionales lo relevante no es “haber trabajado”, sino generar ingresos durante el mes que permitan una cotización que efectivamente contribuya a una pensión suficiente. Al considerar el grupo de cotizantes con ingresos insuficientes o esporádicos, la tasa de informalidad previsional real podría aumentar entre 4 y 15 puntos porcentuales, dependiendo de la densidad de cotización, acercándose o incluso superando las estimaciones iniciales más altas.
¿Confundidos? La verdad es que, bajo cualquier medida, el panorama es preocupante. Del total de personas en edad de trabajar en Chile (16,5 millones de personas), solo 6 millones cotizan regularmente. Las mujeres han estado cotizando cerca del 50% del tiempo, y gran parte de ellas menos de 10 años. Del total de trabajadores informales medidos por el INE en Chile, más de 1 millón tiene empleador, y aun así no cotiza. Nuestra tasa de informalidad, aunque es bastante más baja que la de países vecinos, es más del doble de la registrada en países OCDE.
Aproximadamente un 15% de quienes cotizan lo hacen por montos inferiores al sueldo mínimo. Y el subempleo sigue creciendo: hoy existe un número récord de trabajadores que laboran menos horas de las que quisieran o están en puestos por debajo de sus calificaciones.
En los últimos 12 meses, la gran mayoría de los nuevos empleos creados corresponde a “parciales”, una señal evidente de debilidad del mercado laboral. Aunque el subempleo no es lo mismo que la informalidad, ambos fenómenos se cruzan: una persona puede ser “formal” en las estadísticas, pero estar en un empleo tan precario que, en la práctica, su capacidad de cotizar adecuadamente se ve severamente limitada. Es una informalidad previsional encubierta.
En este contexto, será fundamental lo que ocurra con el proyecto de ley para trabajadores independientes, que debe ingresarse antes del 26 de marzo de 2026. Este proyecto definirá cómo cotizarán quienes emiten boletas de honorarios (aun sin abarcar a todos los independientes o a quienes están plenamente en la informalidad). Pero la señal de política pública será clave para reforzar la corresponsabilidad de empleadores y trabajadores en el ahorro previsional y en la construcción de un mercado laboral más formal.
Porque ahorrar para la pensión no es solo un acto individual: es un atributo esencial de un mercado laboral sano, capaz de generar empleos estables, formales y con cotizaciones suficientes. Y hoy, tanto las cifras de informalidad como las de subempleo, muestran que Chile todavía tiene una tarea pendiente.
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