El 7 de abril pasado, en el seminario “Nuevos Vientos de la Economía 2026” -que tradicionalmente realizan SOFOFA y la Universidad del Desarrollo en esta fecha-, el ministro Jorge Quiroz fue muy claro: entregó valiosos antecedentes del estado en que recibió la hacienda pública por parte del gobierno anterior; dejó muy claro que el deterioro fiscal mucho peor al estimado previamente es solucionable, y relanzó el debate con el foco en el tema de fondo que es el crecimiento económico, que por lo demás es la solución al deterioro fiscal.
En efecto, al menos es vergonzoso el tipo de artilugios que se utilizaron para un cierre financiero de 2025 que no refleja la realidad: US$ 800 millones en mayor deuda de proveedores, principalmente educación, salud y OO.PP, relativo a la deuda de proveedores recibida el año 2021; y US$ 4.000 millones menos de capital de trabajo del Tesoro, principalmente en menor caja.
Todavía está pendiente de identificar las facturas de proveedores que se impidió facturar en diciembre. -lo que es de dudosa legalidad-, que no solo tiene efecto en el nivel de deuda bruta real al cierre de 2025, sino también se manipuló de este modo el cierre del balance estructural de 2025. Un cálculo rápido lleva a que la deuda bruta ajustada o “sincerada” al cierre de 2025 fue de 43% del PIB y no de 41,7%. Asimismo está por conocerse cuál fue el real cierre del déficit estructural, probablemente más del 3,7% del PIB en lugar del 3,6% anunciado.
Hay quienes sostienen que el ministro de Hacienda ha “exagerado” o planteado temas “absurdos” o sin importancia, pero a mi me parece que es de la máxima responsabilidad de su cargo dar a conocer todas estas artimañas y sincerar el real estado de la hacienda pública. Se trata de una discusión ética fundamental para recupera la credibilidad, pues nadie duda que Chile no tiene problemas de caja para sus operaciones, pero sí de transparencia y credibilidad en el manejo de las finanzas públicas.
Identificadas las verdaderas cifras, el problema de la deuda y déficit fiscal es abordable. La solución es el control de gastos espurios, cobrar el CAE, controlar la evasión del Transantiago, liquidar inmuebles del Estado que no tiene sentido mantener – notable lo del refugio de La Parva-, y principalmente el crecimiento económico. De ahí la importancia del proyecto de ley que se enviará al Congreso en abril, con 40 medidas de diverso tipo, incluidas la rebaja tributaria de las empresa de 27% a 23% y la reintegración del sistema tributario.
El sector más radical de la oposición, que incluye al Frente Amplio y al Partido Comunista, ya anunció su total oposición a “rebajar el impuesto a los ricos”, que es como entienden el impuesto corporativo a las empresas y la reintegración del sistema tributario. Ello denota una severa ignorancia, como se explica a continuación.
Se inicia entonces el debate acerca del crecimiento, y los argumentos del sector radical para el componente tributario son efectistas, pero falsos. Además, es probable que el sector de izquierda moderada discrepe de la izquierda radical, puesto que muchos técnicos de izquierda y varios políticos de sector moderado no se prestarán para argumentos sofistas y falaces.
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