Algo importante está por llegar

Tiempo restante
00 Días
00 Horas
00 Minutos
00 Segundos

Mayo 18, 2026

Chile necesita más empresa: Otra mirada al debate tributario. Por Ernesto Silva

Director ejecutivo FARO UDD

El debate tributario en Chile no puede reducirse a tasas o créditos, sino que debe abordar el rol de la empresa en el crecimiento, la inversión y el desarrollo.


El debate sobre el Proyecto de Reactivación ha sido, en lo fundamental, un debate de tasas, créditos, integración, invariabilidad. Lo que ha estado ausente es la discusión de fondo: qué visión de país supone cada posición. Casi todos declaran querer que Chile crezca, que haya más empleo, que se generen más oportunidades. Pero sus propuestas ignoran una condición básica: Chile no puede prosperar sin un sector empresarial sólido, competitivo y convencido de su propio valor. Al respecto, cuatro observaciones para el debate.

  1. La empresa como institución. Ronald Coase se preguntó en 1937 por qué existen las empresas. Su respuesta: porque reducen los costos de transacción. La empresa es una solución institucional a los problemas de coordinación. No es un accidente histórico ni un arreglo de poder: es una respuesta eficiente a la complejidad de la cooperación humana a escala. Cuando la debilitamos —con impuestos que desincentivan la inversión, con regulaciones que encarecen la operación, con un clima político que cuestiona su legitimidad— no estamos redistribuyendo riqueza. Estamos destruyendo la institución que la genera.
  2. El empresario que descubre lo que el Estado no ve. Israel Kirzner describió al empresario como un descubridor: el agente que identifica oportunidades que nadie más había advertido. Esa función es constitutivamente imposible de centralizar. Ningún ministerio puede replicarla, porque depende de información dispersa y tácita que solo existe en quien está en terreno, dispuesto a arriesgar. Douglass North complementó esta intuición: los países que prosperaron construyeron instituciones que hacían que valiera la pena invertir e innovar en el largo plazo. Cuando esas reglas se vuelven inestables, el talento y el capital migran. Silenciosamente. Y el daño es difícil de revertir.
  3. La paradoja del progresismo sin empresa. Hay una contradicción que el debate chileno no ha resuelto. Hay sectores que quieren más gasto social, mejores pensiones, mejor educación pública. Son objetivos legítimos. Pero sostienen simultáneamente posiciones que desincentivan la actividad que financiaría todo eso. Deirdre McCloskey documentó que el gran enriquecimiento de los últimos dos siglos no fue producto de la acumulación de capital: fue producto de un cambio cultural que comenzó a considerar al empresario como una figura digna, cuya actividad merecía respeto y protección. Cuando esa dignidad se erosiona, las consecuencias no son solo económicas. Son civilizatorias.
  4. Un mensaje para los propios empresarios. Durante demasiado tiempo, el empresariado chileno ha respondido a la presión redistributiva con argumentos exclusivamente técnicos —el impacto en la inversión, la fuga de capitales— sin articular una defensa moral de su actividad. Eso es un error estratégico e intelectual. La pregunta que la sociedad le está haciendo no es solo ¿cuánto tributas? Es ¿para qué existes? ¿A quién le sirve que crezcas? La defensa del mercado no puede ser solo utilitaria. Debe ser también ética: debe mostrar que quien innova, contrata y arriesga ejerce una actividad virtuosa que merece respeto, no apenas tolerancia.
  5. Lo que está en juego. Corea del Sur, Finlandia, Irlanda, Polonia: países muy distintos que tienen en común haber apostado por sus empresas como motor del desarrollo. No como un favor a los ricos, sino como una decisión de país. Chile tomó esa apuesta en algunos momentos de su historia reciente, y los resultados fueron notables. La pregunta es si estamos dispuestos a tomarla de nuevo, con convicción y con los argumentos bien puestos.

Chile necesita más empresa. No como consigna. Como programa.

 

Para leer más columnas Pinche Aquí

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Ex-Ante (@exantecl)

 

Publicaciones relacionadas

Jaime Troncoso R.

Julio 27, 2026

Quién es Elmer Cuba, el ministro de Economía de Keiko Fujimori y sus fuertes nexos con Chile

Elmer Cuba, nuevo ministro de Economía del Perú.

Elmer Cuba, exsocio de Macroconsult y exdirector del Banco Central peruano, cursó un magíster en la Universidad Católica de Chile, donde dice a Ex-Ante que sus “mejores profesores de la UC fueron Vittorio Corbo, Felipe Larraín y Rodrigo Vergara”. Y recordó un curso de econometría que Jorge Quiroz fue a dictar a Lima, Perú.

Abogado y académico

Julio 27, 2026

La farsa de la “batalla cultural”. Por Álvaro Vergara

El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]

Directora del Centro Futuros Empresariales de la Escuela Negocios UAI

Julio 27, 2026

El mercado de capitales también se juega en el directorio. Por Magdalena Aninat

Si la preocupación es profundizar el mercado de capitales y mejorar el desempeño empresarial, la agenda debe avanzar hacia mecanismos que fortalezcan el valor del directorio como garante de confianza frente al mercado.

El Frente Amplio y la ensoñación estatista. Por Sergio Muñoz Riveros

La directiva del Frente Amplio en junio, durante su congreso ideológico. Foto: Agencia UNO.

Salvo por los tópicos y la jerga de este tiempo, el documento del congreso suena arcaico. La perspectiva que ofrece como novedosa está emparentada con el rudimentario anticapitalismo del FRAP en los años 50 y la Unidad Popular en los 60 y 70. ¿Qué idea tienen los líderes del FA de lo que es un […]

Presidente Instituto Libertad

Julio 26, 2026

El 1% que sostiene el crecimiento. Por Rafael Aldunate

No son el problema: son la semilla que multiplica. Cautelar a quienes poseen grandes empresas no es favoritismo, es responsabilidad. Si queremos un país próspero, debemos proteger el entorno que permite que la riqueza se cree, se mantenga y se reinvierta.