Qué esperar. La posibilidad de que el fenómeno de El Niño vuelva a instalarse durante 2026 comenzó a entrar en el radar de los organismos climáticos internacionales y también del Banco Central de Chile.
El análisis local. En ese contexto, cuatro economistas del Banco Central, Luis Gonzales, Carlos Medel, Mario González y Jennifer Peña, publicaron en el sitio del instituto emisor un análisis sobre los posibles impactos económicos de El Niño en Chile.
Qué es El Niño. El fenómeno corresponde a la fase cálida de El Niño-Oscilación del Sur, conocido como ENSO. Se caracteriza por un aumento persistente de la temperatura superficial del mar en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, lo que modifica vientos, lluvias y temperaturas en distintas zonas del mundo durante varios meses.
Por qué importa. Chile ha estado expuesto históricamente a este fenómeno por las alteraciones que genera sobre las condiciones climáticas y oceánicas del Pacífico suroriental. El blog menciona episodios relevantes como los de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, asociados a cambios en los patrones de precipitación y disrupciones sectoriales, especialmente en pesca y agricultura.
La paradoja eléctrica. Una de las implicancias más relevantes del análisis es que más lluvia no significa necesariamente más holgura para el sistema eléctrico.
Fuente: Elaboración propia en base a Meteo Chile, Dirección Meteorológica de Chile, Coordinador Eléctrico Nacional.Precios y actividad. En materia de inflación, los ejercicios econométricos revisados por el Banco Central sugieren que una mayor intensidad de El Niño se asocia con aumentos acotados del IPC total. Sin embargo, los efectos son más visibles en componentes sensibles al clima, especialmente frutas y verduras.
El factor regional. La heterogeneidad también aparece en el análisis por macrozonas. La mayoría de ellas presenta respuestas negativas durante el primer año posterior al shock, con impactos más intensos en la Macrozona Norte y en la Zona Austral.
Qué observar. Para el Banco Central, la magnitud exacta de los efectos sigue sujeta a incertidumbre. Pero la advertencia es clara: El Niño puede convertirse en una fuente relevante de shocks climáticos para la economía chilena.
En un escenario de bajo crecimiento y sensibilidad inflacionaria, el fenómeno agrega una variable adicional al seguimiento macroeconómico de 2026. No necesariamente por un impacto agregado inmediato, sino por sus efectos diferenciados sobre precios relativos, actividad regional y sectores expuestos al clima.
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