Considerando el gran número de dudas que abre la construcción de una nueva constitución desde una hoja en blanco, hay creciente inquietud por parte de los actores económicos, los cuales, a pesar de estar acostumbrados a navegar en diferentes escenarios de riesgo, no disponen de oráculos para saber qué depara la incertidumbre del futuro.
Por supuesto que todo momentum constitucional conlleva su propia vacilación. El problema es que la discusión ha estado marcada por un torbellino de ideas y enfrentamientos, que han terminado por sembrar más dudas que certezas. Considerando que estamos ad portas de concluir el texto final de borrador, me pregunto qué aspectos económicos de la propuesta se han visto afectados por todo este dilema:
Qué más se puede decir. Hasta ahora, lo que sabemos, es que no sabemos mucho. Es cierto que, como decía Voltaire, “la duda no es una condición placentera pero la certeza es absurda”. No debemos confundir el abrir espacios de discusión con el conformar escenarios inciertos más de lo necesario, en donde las respuestas no asusten más de lo que las preguntas nos puedan inquietar.
Publicaciones relacionadas
El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]
Si la preocupación es profundizar el mercado de capitales y mejorar el desempeño empresarial, la agenda debe avanzar hacia mecanismos que fortalezcan el valor del directorio como garante de confianza frente al mercado.
Salvo por los tópicos y la jerga de este tiempo, el documento del congreso suena arcaico. La perspectiva que ofrece como novedosa está emparentada con el rudimentario anticapitalismo del FRAP en los años 50 y la Unidad Popular en los 60 y 70. ¿Qué idea tienen los líderes del FA de lo que es un […]
No son el problema: son la semilla que multiplica. Cautelar a quienes poseen grandes empresas no es favoritismo, es responsabilidad. Si queremos un país próspero, debemos proteger el entorno que permite que la riqueza se cree, se mantenga y se reinvierta.
Estados Unidos anunció nuevos aranceles para productos chilenos como salmones, vinos, madera y frutas. La medida podría reducir la competitividad de las exportaciones nacionales y confirma que, bajo la doctrina America First, las afinidades políticas no garantizan un trato comercial favorable.