Algo importante está por llegar

Tiempo restante
00 Días
00 Horas
00 Minutos
00 Segundos

Agosto 6, 2022

Caso Jackson: el gran truco del Frente Amplio al desnudo. Por Kenneth Bunker

Cientista político y columnista
Crédito: Agencia Uno.

Las críticas eran para llegar al poder, no para mejorar los problemas de los chilenos. Todo lo que hicieron como oposición lo hicieron con el solo fin de retirar a quienes habían ocupado legítimamente el poder antes que ellos. Hoy demuestran que tienen serias dificultades para hacer hasta lo más mínimo. Jackson y los suyos son expertos en identificar problemas que no saben cómo solucionar.


Esta semana el ministro Giorgio Jackson sugirió que la escala de valores y principios de su generación es superior a la que le antecedió. En corto, dio a entender que su coalición es mejor que las demás. Así de simple, así de sencillo. Y aunque el ministro después se tuvo que retractar, por la conmoción política que causaron sus dichos, para nadie es sorpresa que lo que dijo es exactamente lo que piensa.

Es evidente que Jackson y los suyos están convencidos que ellos, y nadie más que ellos, son la salvación que el país necesita.

Si bien la sensación siempre ha permeado, es imposible negar que no fue hasta el estallido social que adquirió fuerza. Pues fue solamente tras el socavón institucional que la naturaleza mesiánica del Frente Amplio salió a la luz del día. La coyuntura no solo les permitió exacerbar la crítica contra el modelo que venían haciendo hace años, sino que también darle tracción por medio de la individualización de responsabilidades. Es el caso del manoseado “no son treinta pesos, son treinta años”, que atentó directamente contra la obra de la Concertación.

La coyuntura le permitió al Frente Amplio ganar masa crítica. Con eso, los partidos de la coalición pudieron salir, capturar y convencer a buena parte de lo que hoy es su base dura: jóvenes y minorías a las cuales se les prometió el cielo, el mar y la tierra. Vulnerables, y probablemente persuadidos por la idea de que, “si no tenían nada, no tendrían nada que perder”, se sumaron a la causa, izando banderas políticas de un grupo de estudiantes que por esos días aún ensayaban los argumentos que luego usarían para tomarse el poder.

Eso explica por qué el Frente Amplio encontró tanto éxito tras el estallido social y la pandemia: como oposición, no necesitaban un plan, solo requerían orientar su estrategia a criticar todo lo que se les cruzara por delante: a los gobiernos de la Concertación, a la derecha, a las AFP, a las Isapres, a los Carabineros, e incluso los tratados de libre comercio. Se hicieron expertos en criticar todo lo que no hicieron. Increíblemente, criticaron hasta la forma en que se negoció la salida de la dictadura, y la manera en que se reconstruyó la democracia.

Hoy, se desnuda el truco. Las críticas eran para llegar al poder, no para mejorar los problemas de los chilenos. Todo lo que hicieron como oposición lo hicieron con el solo fin de retirar a quienes habían ocupado legítimamente el poder antes que ellos. Todo lo que hicieron lo hicieron solo por ambición. Permitieron que se destruyera el centro de la ciudad, que se reventará el fondo de ahorros previsionales, que se instalará la idea de presos políticos y que se facilitara la entrada de migrantes ilegales, solo para ganar una elección.

Hoy, en el poder, demuestran que tienen serias dificultades para hacer hasta lo más mínimo. Si no fuera por una saludable y sólida base de administradores públicos y funcionarios de planta, el país estaría absolutamente descarrilado. La banda de Jackson es experta en identificar problemas que no saben como solucionar. Hoy, en el gobierno, con suerte se logran hacer cargo de las cosas que transversalmente les importan a los chilenos: la delincuencia, el narcotráfico, el alto costo de vida y los alimentos, y la crisis migratoria.

La mediocridad tiene un costo. Hoy, solo la izquierda dura y la base del Frente Amplio apoya unitariamente la gestión del presidente. Todos los demás han pasado a desaprobarlo o derechamente a la apatía política. Y con justa razón, si todo lo que hace el gobierno parece ser improvisado. Los errores -no- forzados son increíblemente frecuentes, y no hay señales de que el gobierno quiera corregirlos. Basta ver a la ministra del Interior para entender lo que es tropezar una y otra vez con la misma piedra.

Solo esta semana cuatro ministros de gobierno tuvieron que pedir flagrantes disculpas públicas; la jefa política Izkia Siches tuvo que disculparse por decirle a los diputados que “se pegaron en la cabeza”, el ministro de Hacienda Mario Marcel tuvo que pedir perdón por comprar flores sin boleta, el ministro de Economía Nicolás Grau tuvo que disculparse por sostener que la inflación beneficia a las Pymes, y el mismo Giorgio Jackson, ministro de la Segpres, tuvo que pedir perdón por declararse de mayor estatura moral que sus pares.

Aunque son muchos los que ya se han dado cuenta del desenmascaramiento, hay tantos otros que siguen presos de los compromisos que hicieron con la otrora oposición. Y es que, por lo mismo, ellos también son cómplices del desgaste de la sociedad civil y la erosión de la democracia que en que se está incurriendo. Es el caso, por ejemplo, del Colegio de Periodistas, que se cuadró con el Frente Amplio para la elección presidencial, pero que cuando tuvo que salir a defender la libertad de prensa, por lo ocurrido con Matías del Río en TVN, brilló por su ausencia.

Lo mismo va para el Colegio Médico, el Colegio de Profesores, y todas las ONG que se ocupan de temas políticos, económicos, migratorios, y de seguridad. Todas ellas siguen en silencio ante la desgracia que tiene secuestrada al país. Hoy los chilenos no están mejor que antes. Da lo mismo el indicador que se escoja, hoy, todos los datos apuntan a que los chilenos se sienten más inseguros, con más preocupaciones de salud, con peores prospectivas de jubilación, y en decadencia generalizada.

Quienes piensan que tienen superioridad moral suelen pensar que tienen chipe libre para equivocarse y pedir perdón cuantas veces quieran, y que se les perdonará. Lamentablemente, no es así. Llegará el momento en que los chilenos digan basta. Si el gobierno no enmienda su rumbo inmediatamente, estará avanzando derecho hacia ese abismo. Por mientras, seguirán sumando errores y disculpas. Al menos ya han dejado en claro que no son moralmente superiores. Tras la máscara del autoengaño, había solo un truco.

Publicaciones relacionadas

Abogado y académico

Julio 27, 2026

La farsa de la “batalla cultural”. Por Álvaro Vergara

El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]

Directora del Centro Futuros Empresariales de la Escuela Negocios UAI

Julio 27, 2026

El mercado de capitales también se juega en el directorio. Por Magdalena Aninat

Si la preocupación es profundizar el mercado de capitales y mejorar el desempeño empresarial, la agenda debe avanzar hacia mecanismos que fortalezcan el valor del directorio como garante de confianza frente al mercado.

El Frente Amplio y la ensoñación estatista. Por Sergio Muñoz Riveros

La directiva del Frente Amplio en junio, durante su congreso ideológico. Foto: Agencia UNO.

Salvo por los tópicos y la jerga de este tiempo, el documento del congreso suena arcaico. La perspectiva que ofrece como novedosa está emparentada con el rudimentario anticapitalismo del FRAP en los años 50 y la Unidad Popular en los 60 y 70. ¿Qué idea tienen los líderes del FA de lo que es un […]

Presidente Instituto Libertad

Julio 26, 2026

El 1% que sostiene el crecimiento. Por Rafael Aldunate

No son el problema: son la semilla que multiplica. Cautelar a quienes poseen grandes empresas no es favoritismo, es responsabilidad. Si queremos un país próspero, debemos proteger el entorno que permite que la riqueza se cree, se mantenga y se reinvierta.

Ex-Ante

Julio 26, 2026

America First: el golpe arancelario de Trump a Chile. Por Ignacia Munita

Estados Unidos anunció nuevos aranceles para productos chilenos como salmones, vinos, madera y frutas. La medida podría reducir la competitividad de las exportaciones nacionales y confirma que, bajo la doctrina America First, las afinidades políticas no garantizan un trato comercial favorable.