El Premio Nobel de Economía 2025 (en estricto rigor el Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia en Memoria de Alfred Nobel) fue otorgado a Joel Mokyr y a Philippe Aghion y Peter Howitt por “haber explicado el crecimiento económico impulsado por la innovación”.
Como bien explica el Comité que otorga el premio, desde un punto de vista de la historia económica un proceso de crecimiento económico sostenido es una novedad de la era moderna. Es aquí, en particular, donde sobresale el trabajo del canadiense Joel Mokyr, un historiador económico con una destacada trayectoria como investigador y formador de nuevas generaciones de investigadores.
En efecto, Mokyr ha sido parte de la revalorización reciente de la historia económica en el ámbito de la economía, y también de la historia. Pensar que una revalorización de este tipo es necesaria apunta, por cierto, a los problemas en la forma en que estas disciplinas se han desarrollado en las últimas décadas.
Como ha destacado Mokyr, al considerar la evolución de la situación material de la población a través del tiempo, la historia económica nos permite descifrar de forma más completa el desarrollo de sociedades o naciones. Al explicar la conducta de las personas en distintas sociedades, y la evolución misma de diferentes sociedades, podemos entender de mejor forma el comportamiento humano, ya sea a nivel individual como social lo que es un elemento esencial para una formación humanista más completa.
Es a través del estudio de la historia económica que podemos explicar y entender el proceso del cambio social: el progreso (y retroceso) material de las civilizaciones, y la evolución de instituciones y normas sociales, son una parte fundamental de esto.
El trabajo de Joel Mokyr se inserta precisamente en esta línea, identificado los prerrequisitos del progreso tecnológico y del crecimiento económico sostenido a partir de la Revolución Industrial. En su erudito trabajo historiográfico Mokyr muestra que detrás de esto están los desarrollos científicos que surgieron alrededor de la Ilustración y el desarrollo de mecanismos de aprendizaje asociados a la implementación de nuevas formas de hacer las cosas. A esto Mokyr lo llama un “useful knowledge”, conocimiento práctico.
Estas condiciones surgieron en un entorno caracterizado por instituciones informales, una “cultura”, con características muy distintivas: con una apertura a la propuestas de nuevas ideas, y a la generación de nuevo conocimiento puro y aplicado en pos del progreso material.
El “mercado de las ideas” se caracteriza por una competencia entre distintos métodos de hacer las cosas. En el ambiente intelectual de la Ilustración los conflictos con grupos atrincherados en la defensa de sus intereses particulares que podrían haber detenido este proceso de innovación se fueron resolviendo de mejor forma. A su vez, las redes formadas alrededor de la comunidad de la “Republic of Letters” de los siglos 17 y 18 constituyen otro elemento central de este “ecosistema”, como diríamos en términos modernos.
Al considerar, a partir de un análisis histórico riguroso y basado en la ciencia económica el rol de instituciones, tecnología, y cultura e ideas para explicar el surgimiento de un proceso de desarrollo sostenible estamos frente a una contribución verdaderamente fundamental.
Si bien nos hemos enfocado en Mokyr, eso no significa que el trabajo de Philippe Aghion y Peter Howitt sea menos importante. La citación del Comité Nobel destaca su significativa contribución teórica al problema del crecimiento económico.
El argumento de estos autores se basa en un proceso “destrucción creativa”: el punto aquí es que la innovación, asociada a un proceso emprendedor, implica crear cosas nuevas, pero también destruir cosas antiguas. Este tipo de proceso, iluminado originalmente por el gran economista austriaco Joseph A. Schumpeter, ha transformado radicalmente la estructura de nuestras economías.
Igualmente, en un par de interesantes artículos de fines de los años 1940s el mismo Schumpeter argumentó también que la historia económica constituye el campo más apropiado para el estudio de este tipo de procesos, como complemento del estudio de la teoría económica. Este es, para nosotros, el mensaje del Comité Nobel.
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