-Ayer, Trump anunció una nueva etapa de proteccionismo. ¿Cómo va a afectar al vino chileno esta nueva economía?
-Ayer estuvimos conversando con otro importador de Estados Unidos. Es todavía un poquito temprano para sacar conclusiones muy profundas. Pero ya se huele. Primero, el mal de muchos consuelo de tontos. El impuesto que se está poniendo a Europa, que es nuestro gran competidor, es el doble que el nuestro. Por otro lado, los vinos californianos en general tienen un precio mayor que el vino chileno. Sí. Todavía nos queda un margen para ser competitivos.
-Eso es lo positivo. ¿Y lo malo?
-Es como un sablazo final que nos duele mucho como industria. Chile hace rato que ya no está de moda en Estados Unidos. Yo viajo cinco veces al año a Estados Unidos y cuesta encontrar una botella chilena. En un restorán es prácticamente imposible.
-No era así hace unos 10 años.
-Hace como diez años atrás éramos los reyes en Estados Unidos. Era nuestro mercado principal junto a Inglaterra. En los supermercados la góndola de Chile era grande. Es decir, teníamos vitrinas, pero hoy día ya no.
-Y ahora pasarán de un 2% a 10% como tasa.
-A los vinos más baratos obviamente que le pega, pero no tanto, porque los españoles tienen 20%, los sudafricanos tienen 30 %. En el rango premium, sobre 15 dólares la botella, nos va a afectar mucho. Esa es la sensación que tenemos en la industria. No creo que complique a los súper premium, porque son botellas de 100 dólares y en ese rango Chile sigue siendo atractivo en comparación a Napa (California) o Europa. Somos los vinos de lujo baratos.
-El vino chileno se expandió gracias a un impulso exportador, basado en la idea de una economía abierta y competitiva. ¿Esto cambia las reglas del juego?
-Siempre es una mala noticia este nivel de aranceles, porque finalmente el que lo paga es el consumidor. En algún momento éramos partners de EEUU, era un mercado que crecía. Pero fue sustituido por China. Somos un país chico y siendo bien honesto si el vino chileno desaparece de norteamérica, a EEUU no le pasa nada. Estados Unidos no depende del vino chileno. Por lo tanto, todos estos aumentos de aranceles nos hacen menos competitivos y nos pegan finalmente en el consumo del cliente norteamericano. Para Montes es importante, porque vendemos alrededor de 30.000 cajas.
-¿Y a nivel nacional?
-En el caso de Estados Unidos, se está regresando al volumen exportado hasta 2021, con 4.7 millones de cajas. Sin embargo, su precio medio ha ido a la baja. El 2024 su precio promedio fue de US$26,49, lo que representa una caída del 8% respecto al 2023. En términos FOB (donde la responsabilidad del vendedor está limitada hasta el puerto de carga), EEUU llegó a 125 millones de dólares en 2024.
-Ha habido muchos cambios en el destino de las exportaciones, lo que refleja la complejidad del mercado del vino. ¿El comprador principal de Chile ahora es Brasil?
-Sí, pero en general se trata de un vino súper barato. De todos modos es un mercado sumamente atractivo. En 2023 fue el principal mercado de Chile con 172 millones de dólares (FOB) y en 2024 superó los 200 millones de dólares (FOB).
-¿Qué pasó con China, que en 2023 importó US $223 millones de vino chileno?
-Tuvo una caída y está mostrando una pequeña recuperación. En un nivel un poquito más alto, con un precio promedio de caja (35 dólares) superior al de Brasil (24 dólares). Hay buenas expectativas para adelante con China, Japón, Corea, que son los tres primeros mercados en Asia. Lo de Estados Unidos le va a pegar a Chile, pero el país ya venía bien golpeado. Fue nuestro mercado número uno y esto puede llevarlo al 8º lugar.
-¿Lo de Trump es un balde de agua fría?
-Nuestros importadores desde Estados Unidos nos dijeron: “Por favor, la noticia no es buena, pero queremos que se desarrolle más profundamente”. Porque Trump lanza una burrada y después la regula.
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