¿Buscas una razón para marchar este 8M? En el contexto internacional, tienes una bandera importantísima: La libertad personal, de pensamiento, laboral y educacional de las más de 70 millones de mujeres en Irán y Afganistán. Ellas sobreviven bajo decretos de líderes supremos y fanáticos que imponen la desigualdad legal, donde el marido es la autoridad sobre la esposa y solo responde penalmente por heridas físicas “visibles y graves”.
En estos países, la violencia psicológica y sexual contra la mujer no está prohibida, la educación secundaria y universitaria les está vedada, y no pueden viajar sin permiso escrito del cónyuge. Además, la edad legal para casarse es de 13 años, pudiendo ser menor con venia judicial y paterna. Si alguien merece apoyo este 8M, son ellas.
En el contexto nacional, puedes encontrar una bandera no con tanta épica, pero indispensable para nuestro empoderamiento. Y es el motivar a toda mujer mayor de 18 años, con capacidad física y cognitiva, que no estudie ni sea cuidadora a tiempo completo, a incorporarse al mundo del trabajo remunerado. Como decía Margaret Thatcher: “No puede haber libertad a menos que haya libertad económica”. Y es que el empoderamiento real proviene de generar sustento propio, eliminando la tutela de terceros.
Pese a que vivimos bajo el marco occidental (La libertad personal, de pensamiento, laboral y educacional) las chilenas presentamos una de las participaciones laborales más bajas, con un 52,9%. Esta cifra es inferior no solo a la de países de la OCDE o Escandinavia, sino también a la de naciones como Bolivia (74,2%), Perú (64,6%), Brasil (53,5%) o Kazajstán (63,3%).
Si bien la sala cuna universal es una política pública de suma importancia, no es la solución definitiva; Toda vez que, somos el duodécimo país en el mundo con menor natalidad. Es decir, aumentar nuestra participación laboral pasa – en cierta medida – por una decisión y determinación individual.
¿Nos puede ayudar el Estado? Ciertamente. Un Gobierno eficiente, que gestione eficazmente los escasos recursos y que ofrezca un marco regulatorio concreto pro-inversión, podría permitir que nuestro país crezca sobre el 4%. Y es que solo el crecimiento económico crea más y mejores empleos (formales), vitales considerando que solo el 64% de las trabajadoras actuales cotiza. Nosotras, como individuos pensantes, en conjunto con una mayor oferta por trabajo, decidimos si tomamos la oportunidad de empoderarnos de verdad.
Citando nuevamente a Thatcher: “Nadie recordaría al Buen Samaritano si solo hubiera tenido buenas intenciones; también tenía dinero”.
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Trabajar más años, pero no necesariamente mejor. Por Paulina Yazigi.https://t.co/Uq8VOOXPuF
— Ex-Ante (@exantecl) February 28, 2026
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