Luego de la evaluación que Spencer Stuart hace todos los años de los directorios en Chile, quisimos compararla con las de otros mercados bursátiles de la región y el mundo. Encontramos muchas cosas similares en regulación, incorporación de mujeres y sistemas de compensación. Sin embargo, nos encontramos con una sorpresa: la proporción de directores independientes era muy diferente.
Las bolsas de valores de Perú y Brasil alcanzan un 29 y un 41% respectivamente. Economías desarrolladas como Estados Unidos y el Reino Unido presentan porcentajes todavía más altos, superando con creces la regulación que demanda que el 50% de los directores sean independientes.
Además, al analizar la composición de género de estos y otros países nos encontramos una correlación positiva con la participación femenina. Quizás la mayor cantidad de directores independientes facilita la participación de mujeres. El contraste con Chile es fuerte: en las empresas IPSA tenemos un promedio de directores independientes en torno al 22% y con respecto a la incorporación de mujeres solo alcanzamos el 17%.
¿Qué están haciendo otros países? ¿Son muy diferentes las regulaciones? ¿Hay algo que podamos aprender aquí?
Lo primero que recogimos y pudimos comprobar es que la regulación para ampliar la cantidad de directores independientes vino primero que la regulación sobre la diversidad. Las empresas se acostumbraron a trabajar con personas nuevas y tuvieron años para aprender el valor de la diversidad de ideas. Desde ahí la incorporación de mujeres fue muchas veces un paso natural.
Nuestra segunda hipótesis es que existe una percepción de que hay poco talento disponible que tenga el conocimiento profundo del negocio de cada empresa. Es cierto que el mercado es pequeño y que contratar ex ejecutivos de empresas competidoras no es la idea. Pero líderes que fueron reguladores, proveedores o que conocen las industrias clientes ( y ex ejecutivos de empresas de otras geografías) pueden traer una visión fresca de los negocios y sus riesgos sin conflictos de interés.
Existen buenos ejemplos, como Banco Santander (7 independientes de 11 en total) y Sonda (5 independientes de 9 en total), que han incorporado con éxito profesionales con experiencia en el regulador, de industrias clientes o afines.
Es un tema para una conversación más amplia.
¿Qué posibilidades se abren para las empresas al incorporar más directores independientes y más directoras mujeres?
¿Qué nos pueden aportar Santander y Sonda con su experiencia con estos nuevos directorios?
¿Cómo impacta la lógica de “primero independientes y luego más mujeres” en los planes del regulador?
Y por último, la pregunta que nos tortura: con todos los cambios que estamos viendo en el contexto de los negocios. ¿Es este aumento de diversidad la mejor solución? ¿O será mejor bajar la variabilidad y seguir con las mismas personas que ya conocemos?
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