Algo importante está por llegar

Tiempo restante
00 Días
00 Horas
00 Minutos
00 Segundos

Emergencias naturales, resiliencia y sostenibilidad fiscal. Por Marcelo Mosso

Director ejecutivo de la Asociación de Aseguradores de Chile

Chile necesita pasar del gasto reactivo a la planificación. En un escenario de emergencias cada vez más frecuentes, prevenir también es proteger las finanzas públicas y de todos los chilenos.


Cada gran emergencia que enfrenta el país deja en evidencia que los tiempos de respuesta del Estado suelen ser mucho más lentos de lo que la situación y las expectativas ciudadanas exigen. Las personas se organizan con donaciones masivas, lo que refleja cohesión social, pero también fragilidad estructural. Tratamos los desastres como eventos excepcionales, cuando son cada vez más frecuentes y exigen anticipación y políticas públicas acordes.

El impacto fiscal de las últimas catástrofes lo confirma. Tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, el Ministerio de Hacienda cifró el costo fiscal en US$ 5.922 millones. Según estimaciones de Clapes UC, los incendios de la Región de Valparaíso en 2024 implicaron US$ 500 millones en reconstrucción. Cada evento deja lamentables pérdidas de vidas humanas y una huella profunda en las arcas públicas.

En Chile, la infraestructura pública (establecimientos de salud, educación, y otros organismos públicos esenciales, excluyendo vialidad, ferrocarriles y recursos hídricos) supera los US$6.500 millones en valor (Itrend, 2022, estudio para AACH) y prácticamente no está asegurada. En tanto, solo un tercio de las viviendas cuenta con cobertura en caso de incendio, lo que implica que la mayoría de los hogares enfrenta estos riesgos sin protección financiera formal.

Pese a la alta exposición del país a desastres naturales, el Estado continúa actuando de forma reactiva, sin instrumentos suficientes de transferencia de riesgo que permitan anticipar y estabilizar el impacto presupuestario. Gran parte del financiamiento de reconstrucción depende de reasignaciones fiscales.

El problema detrás de las cifras no es la inexistencia de instrumentos financieros, sino su baja penetración y la limitada protección, en especial en sectores vulnerables y zonas de mayor exposición. Si bien Chile ha avanzado —desde 2023 el Estado mantiene un acuerdo con el Banco Mundial bajo la modalidad de seguro paramétrico, con coberturas por hasta US$ 630 millones en caso de terremoto—, sigue pendiente una estrategia integral para abordar otros riesgos crecientes.

Por ello, es necesario dar un paso más hacia la prevención. Soluciones existen: desde el trabajo comunitario preventivo hasta instrumentos financieros que el Estado o las personas pueden contratar.

Entre ellos están los seguros paramétricos, que pagan automáticamente y en pocos días cuando se cumple un parámetro objetivo —como cierta intensidad de lluvia o magnitud sísmica— sin procesos extensos de acreditación de daño, o los bonos catastróficos.

También están los seguros de incendio asociados a viviendas, comercios o industrias, una primera línea de protección, aún subvalorada, que facilitan la reconstrucción y reducen la necesidad de subsidios extraordinarios. Aquí el Estado está al debe. El gasto fiscal sigue expuesto a pasivos contingentes por incendios o inundaciones, y no cuenta con instrumentos de cobertura que debiera comenzar a explorar. Siempre es más barato prevenir.

La solidaridad no puede ser el principal mecanismo de financiamiento frente a riesgos previsibles. Cada vivienda, escuela y hospital asegurados, significa menor presión fiscal, reposición directa de infraestructura y mayor resiliencia para el país.

Chile necesita pasar del gasto reactivo a la planificación. En un escenario de emergencias cada vez más frecuentes, prevenir también es proteger las finanzas públicas y de todos los chilenos.

Para más columnas en Ex-Ante, clic aquí.

 

Publicaciones relacionadas

Jaime Troncoso R.

Julio 27, 2026

Quién es Elmer Cuba, el ministro de Economía de Keiko Fujimori y sus fuertes nexos con Chile

Elmer Cuba, nuevo ministro de Economía del Perú.

Elmer Cuba, exsocio de Macroconsult y exdirector del Banco Central peruano, cursó un magíster en la Universidad Católica de Chile, donde dice a Ex-Ante que sus “mejores profesores de la UC fueron Vittorio Corbo, Felipe Larraín y Rodrigo Vergara”. Y recordó un curso de econometría que Jorge Quiroz fue a dictar a Lima, Perú.

Abogado y académico

Julio 27, 2026

La farsa de la “batalla cultural”. Por Álvaro Vergara

El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]

Directora del Centro Futuros Empresariales de la Escuela Negocios UAI

Julio 27, 2026

El mercado de capitales también se juega en el directorio. Por Magdalena Aninat

Si la preocupación es profundizar el mercado de capitales y mejorar el desempeño empresarial, la agenda debe avanzar hacia mecanismos que fortalezcan el valor del directorio como garante de confianza frente al mercado.

El Frente Amplio y la ensoñación estatista. Por Sergio Muñoz Riveros

La directiva del Frente Amplio en junio, durante su congreso ideológico. Foto: Agencia UNO.

Salvo por los tópicos y la jerga de este tiempo, el documento del congreso suena arcaico. La perspectiva que ofrece como novedosa está emparentada con el rudimentario anticapitalismo del FRAP en los años 50 y la Unidad Popular en los 60 y 70. ¿Qué idea tienen los líderes del FA de lo que es un […]

Presidente Instituto Libertad

Julio 26, 2026

El 1% que sostiene el crecimiento. Por Rafael Aldunate

No son el problema: son la semilla que multiplica. Cautelar a quienes poseen grandes empresas no es favoritismo, es responsabilidad. Si queremos un país próspero, debemos proteger el entorno que permite que la riqueza se cree, se mantenga y se reinvierta.