Es posible que aquellos de nosotros, inmersos en la implementación práctica de la inteligencia artificial, notemos este “elefante en la cristalería”, mientras otros parecen ignorar el ruido del cristal rompiéndose. O quizás, quienes estamos en la vanguardia tecnológica, estamos sesgados, por un error de paralaje o de un exceso de confianza, creyendo que nuestras visiones del futuro son inevitables.
Históricamente, la importancia de comprender la tecnología y saber programar ha sido una constante. Sin embargo, hoy es más imprescindible y urgente que nunca. Recientemente, se ha sumado la necesidad de dominar datos y modelos como paradigmas esenciales en cualquier carrera profesional, tanto en ingeniería como en otros campos. No obstante, la aparición de GPT-3.5 y sus sucesores están desafiando estos paradigmas, cuestionando la creciente demanda y los costos asociados al talento en ciencia de datos.
En la competencia entre gigantes tecnológicos como Google, Facebook, Tesla, OpenAI, Microsoft y posiblemente Amazon, el verdadero valor residirá en un capital humano que integre experiencia laboral, creatividad y habilidades para resolver problemas complejos (exactamente el tipo de talento que escasea en Chile). De acuerdo con el índice de inteligencia artificial de la Universidad de Stanford, desde 2012 China ha acumulado el 61% de las patentes otorgadas, seguida por EE.UU. con el 21% y Europa con un 2%, mientras que el resto del mundo cuenta solo con un 16%.
Chile se destaca como una potencia geológica en la minería y como un actor significativo en las industrias forestal y frutícola. ¿Qué necesitamos hacer para convertirnos en un actor relevante en cada una de estas industrias mediante el uso de inteligencia artificial? Esta cuestión plantea cómo deberíamos utilizar, por ejemplo, los royalties mineros. Estas interrogantes requieren, como mínimo, una definición clara de objetivos.
¿Cuál es la visión para atraer talento chileno o latinoamericano que trabaje con el elefante en la sala? Hasta ahora, este tema claramente no forma parte del discurso estratégico de ninguna de las partes involucradas. Y el reloj sigue tictaqueando.
Publicaciones relacionadas
Elmer Cuba, exsocio de Macroconsult y exdirector del Banco Central peruano, cursó un magíster en la Universidad Católica de Chile, donde dice a Ex-Ante que sus “mejores profesores de la UC fueron Vittorio Corbo, Felipe Larraín y Rodrigo Vergara”. Y recordó un curso de econometría que Jorge Quiroz fue a dictar a Lima, Perú.
El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]
Si la preocupación es profundizar el mercado de capitales y mejorar el desempeño empresarial, la agenda debe avanzar hacia mecanismos que fortalezcan el valor del directorio como garante de confianza frente al mercado.
Salvo por los tópicos y la jerga de este tiempo, el documento del congreso suena arcaico. La perspectiva que ofrece como novedosa está emparentada con el rudimentario anticapitalismo del FRAP en los años 50 y la Unidad Popular en los 60 y 70. ¿Qué idea tienen los líderes del FA de lo que es un […]
No son el problema: son la semilla que multiplica. Cautelar a quienes poseen grandes empresas no es favoritismo, es responsabilidad. Si queremos un país próspero, debemos proteger el entorno que permite que la riqueza se cree, se mantenga y se reinvierta.