Se ha señalado que el Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP) se financiaría mediante “comisiones fantasmas”, es decir, cobros poco transparentes que afectarían las pensiones de los afiliados y que habrían pasado inadvertidos en el debate legislativo.
Frente a estas críticas, resulta necesario aportar antecedentes técnicos que permitan clarificar el funcionamiento del FAPP y su mecanismo de financiamiento, el cual dista sustancialmente del calificativo de “comisión fantasma” que se le ha atribuido.
En primer lugar, es importante precisar que el FAPP cuenta con un mecanismo de financiamiento para su operación administrativa que proviene de sus propios recursos, como es habitual en fondos públicos autónomos con personalidad jurídica y patrimonio propio.
Tal como establece el proyecto de ley, estos gastos incluyen la administración general del fondo, la contratación de servicios especializados (como estudios actuariales, auditorías y asesorías de inversión), y la implementación de sistemas de información y gestión.
Si bien es cierto que el administrador del FAPP podría descontar del fondo lo necesario para financiar su gasto de operación, recordemos que recibirá un aporte fiscal creciente que será más que suficiente para cubrir esos gastos.
La magnitud y uso de estos recursos no es discrecional ni está exenta de control: el FAPP deberá contar con un presupuesto anual aprobado conforme a lo establecido en la ley y estará sujeto a estrictas normas de transparencia, auditoría y control público, incluyendo la fiscalización por parte de la Contraloría General de la República, la Dirección de Presupuestos y la Superintendencia de Pensiones.
Además, cada tres años debe realizarse una evaluación actuarial del fondo con proyecciones a 75 años, lo que refuerza su gobernanza y sostenibilidad. Por esta razón, no existe una tal “comisión fantasma” (término erróneo que fue acuñado por detractores del sistema de AFP) ya que sus costos serán conocidos una vez que se vayan cumpliendo cada una de las etapas señalas en la entrada en operación del FAPP, tal como lo señala la ley.
En momentos en que Chile busca avanzar hacia un sistema previsional más estable y solidario, es fundamental que la discusión se mantenga en un plano constructivo, sin caricaturas y con respeto a las instituciones y normas de control que acompañan su implementación.
Una tormenta anunciada: salud mental, la gran deuda del siglo XXI. Por Cynthia Zavala.
— Ex-Ante (@exantecl) July 26, 2025
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