El proyecto de Ley de Reconstrucción ha abierto un debate necesario sobre la capacidad de la economía de crear empleo y también sobre la efectividad del sistema de capacitación vigente. Especialmente cuando uno de los desafíos más relevantes que enfrentamos como país no es solo crear puestos de trabajo, sino también formar capital humano pertinente para una economía atravesada por la transformación tecnológica, la transición energética y el envejecimiento de la fuerza laboral.
En el Future of Jobs Report 2026, el World Economic Forum estima que cerca del 60% de los trabajadores requerirá procesos de upskilling o reskilling hacia 2030, en un contexto donde más de la mitad de las empresas anticipa disrupciones por automatización e inteligencia artificial. A esto se suma un cambio demográfico que tensiona la disponibilidad de trabajadores.
La experiencia de la gran minería chilena entrega lecciones valiosas para abordar estos desafíos. Frente a la escasez de talento, el envejecimiento de su fuerza laboral y la creciente demanda por nuevas capacidades que enfrentó hace unos años el sector, decidieron innovar y apostar por una estrategia distinta: abrir espacios para mujeres en un sector históricamente masculinizado.
El resultado fue triplicar la participación femenina desde 7,7% en 2014 a 24% en 2025, según datos de la Alianza CCM-Eleva.
Un estudio del Centro Futuros Empresariales UAI (Pérez & Aninat, 2026) muestra que este proceso tuvo un origen multidimensional: a la presión inicial por talento se sumaron transformaciones tecnológicas, mayores exigencias hacia las empresas y cooperación público-privada.
Lo que permitió impulsar la integración femenina y transformar la fuerza laboral fueron decisiones empresariales concretas: metas desde la alta dirección, cambios en la organización del trabajo y cultura interna, inversión en formación y una apertura a contratar por potencial de aprendizaje más que por experiencia.
Los efectos fueron más allá del obvio aumento de oportunidades laborales para las mujeres, y permitió impulsar un recambio generacional y una transformación cultural que ha fortalecido la toma de decisiones y las capacidades de la industria en un contexto de cambio tecnológico.
El estudio destaca que anticipar la demanda de habilidades y fortalecer la cooperación entre empresas, Estado y sistema formativo para ampliar la base de talento fueron factores clave para impulsar la competitividad empresarial. Son lecciones valiosas para otras industrias en expansión en Chile y para la discusión sobre fomento al empleo y reformular el sistema de incentivos a la capacitación laboral.
La OECD advierte en su Employment Outlook 2025 que, sin ajustes en políticas y comportamiento, el envejecimiento podría reducir 40% el crecimiento del PIB per cápita hacia 2060 en los países miembros. Anticipar brechas de capacidades, vincular la formación de trabajadores con la demanda real y ampliar la base de talento son las lecciones que deja la gran minería y que vale la pena considerar en el debate actual. ¿Estaremos dispuestos a convertir esa lección en política pública?
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Recuperar el liderazgo. Por Carlos Cruz. https://t.co/Ser5Eb6do8
— Ex-Ante (@exantecl) May 19, 2026
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