Un país esquizofrénico. Chile es un país esquizofrénico que cambia de estados de ánimo con suma facilidad. Hasta el miércoles había un consenso generalizado de que estábamos sumidos en una de las crisis más profundas de nuestra historia con todas las instituciones desprestigiadas, los políticos por el suelo, la corrupción desatada, donde las desigualdades resultaban intolerables; y nuestra economía sumida en una profunda crisis con un gasto público por las nubes e insostenible y bajo la amenaza de una creciente inflación.
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