Larga discusión para poder subir pensiones en Chile. Sin embargo, no es verdad que llevemos décadas sin una reforma. La creación de la Pensión Garantizada Universal (PGU) fue una reforma titánica, y ha logrado mejorar la situación de millones de pensionados. Lo que sí está pendiente es una reforma al pilar contributivo. Porque la PGU vino a apuntalar la suficiencia (nivel) dañado fuertemente, entre otras cosas, por los retiros. Por esto, logramos retomar nuestra posición Top 10 en los sistemas de pensiones mundiales. Pero el ahorro individual, ese que guarda cada trabajador en su AFP mes a mes por el esfuerzo de su trabajo, sigue débil. No todos los trabajadores ahorran lo suficiente. ¿Por qué? Por T.E.D.
Para poder subir pensiones de forma sostenible, una buena Reforma de Pensiones debe tener clara la causa de por qué la porción autofinanciada de la pensión es baja. Y si bien hay 10 razones que podría listar acá, el grueso está concentrado en T.E.D. La T de baja tasa de cotización; E de expectativas de vida; D de densidades bajas e informalidad.
Tasa de cotización baja. Cierra los ojos (aunque no podrías seguir leyendo esta columna : )), toma tu sueldo, saca el 10%, e intenta vivir mes a mes con solo ese monto. Difícil, ¿no? Ahora, no olvidemos el multiplicador que logran las AFP invirtiendo tus ahorros, por lo que ese 10% podría multiplicarse por 3 a 4 si cotizas por largo tiempo. ¿Podrías vivir con el 40% de tu sueldo actual? (Este 40% es para ejemplificar de forma sencilla el concepto y no debe usarse como tasa de reemplazo, la que en la realidad es superior).
Por eso es muy necesario subir la tasa de cotización. En el mundo existen muy pocos países con tasas de cotización de 10% o menos, y ninguno en la OCDE. Consideremos además las personas a las que se les subcotiza, que tienen subempleo, o que les afecta el tope imponible.
¿A cuánto subirla? En nuestra Hoja de Ruta 555 proponemos que el alza se acerque al promedio de la OCDE (18%). Pero que se incremente de forma diferenciada, dejando fuera a los salarios mínimos, por ejemplo. No se trata de tener un sistema para ricos y pobres. Se trata de que las personas de menores ingresos con alta probabilidad sí recibirán la PGU, por lo que podrían seguir cotizando 10%. Es mejor que coticen 10% que cero. ¿Y por qué 18%? Porque se necesitan cerca de 4 puntos solamente para compensar el hecho que estamos viviendo casi 10 años más que hace 4 décadas… por lo que ahí viene la E de TED.
Expectativas de vida. Cuando Von Bismarck creó el sistema de reparto en 1889 en Alemania, estableció la edad de retiro en 70 años y las personas cotizaban en promedio solo 2%. ¿Por qué funcionaba? Porque solo cerca del 5% de la población alcanzaba esa edad y se estima que había entre 10 a 15 trabajadores activos por cada pensionado.
Cerca de 30 años después, redujeron la edad de retiro a 65 años. En Chile, por esa misma época, se establecía en 1924 la edad de jubilación para hombres y mujeres en 65 años también; es decir, llevamos 100 años con la misma edad legal de retiro (en realidad, no, porque en los 50’s se rebajó a las mujeres a 60 años).
Estamos viviendo casi 10 años más que cuando se creó el sistema actual en los 80s (lo que impacta nuestra pensión en más de -30%), y no hemos logrado legislar con respecto a este aspecto por lo impopular que es. Desde la Comisión Marcel (2006) al segundo informe de la Comisión Técnica de Pensiones en diciembre de 2024, se levanta el tema y no se hace mucho. Si las mujeres cotizaran hasta la misma edad que los hombres, su pensión podría ser más de 30% superior.
Densidades bajas e informalidad. Al ejercicio anterior en la T, de tomar el 10% de tu sueldo y multiplicarlo por la rentabilidad, ahora toma todo y divídelo por dos. Porque así es en Chile: las personas cotizan la mitad del tiempo. Algo así como que estuviéramos cotizando en realidad 5% de nuestro sueldo. Y en las mujeres esta situación es brutal. El 50% de las mujeres ha cotizado menos del 50% del tiempo. El 10% de las mujeres ha cotizado prácticamente solo una vez. ¿Cómo podemos llamar a esto una “pensión”?
En Chile la Informalidad o “no cotización” es mayor al 27% del INE. Recientemente, desde la AAFP hemos firmado un acuerdo de colaboración con CIES-UDD para elaborar distintos indicadores laborales y previsionales que muestren la verdadera realidad de nuestro mercado laboral.
Me preguntarán entonces, “¿y cómo las subimos en el corto plazo”? Ese es otro debate, uno más fiscal y de política social. Da para otra columna. Pero sí puedo comentar que con el 0,3% a 0,4% del PIB que el proyecto de ley actual está considerando aportar anualmente al enredado “fondo social”, se podría subir en torno a 85 mil pesos la pensión a 1 millón de personas hoy. Y así todo el 6% se puede ir a la cuenta del trabajador, que es lo que verdaderamente sube pensiones de forma sostenible. No nos olvidemos de T.E.D.
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