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Si volviera atrás no habría peleado por plata con mis hermanos. Por Luis Hernán Paúl

Director del Centro de Gobiernos Corporativos de la Universidad Católica, asesor y director de Empresas

Muchos de los conflictos en familias empresarias en Chile y el mundo surgen por la distribución de los bienes heredados, afectando la unidad familiar. Adelantarse y establecer criterios equitativos y de armonía puede prevenir estos conflictos comunes.


En Chile al igual que en el resto de mundo surgen ocasionalmente casos de empresas familiares y familias empresarias que enfrentan severos conflictos como consecuencia de diferencias que surgen en muchos casos por la distribución de los bienes que se heredan o se donan de los padres a los hijos.

En lo personal por razones profesionales me ha tocado involucrarme en este tipo de conflictos y he visto que en varias ocasiones las cosas terminan mal y la armonía y unidad familiar se ven severamente afectadas. Desgraciadamente esto pasa no sólo en las familias que son dueñas o controlan grandes empresas y/o poseen bienes de alto valor sino que también en el caso de familias propietarias de empresas medianas y pequeñas y/o de otros tipos de activos de no tanto valor.

Al final los grandes beneficiados son generalmente los abogados que se ofrecen o son contratados para las gestiones legales que normalmente involucran este tipo de conflictos familiares, ya que ello trae aparejado pagos de honorarios que en algunos casos muy significativos.

Lo increíble es que, pasado el tiempo y en la medida que los involucrados se han ido envejeciendo, muchos de ellos, al menos en los casos que me ha tocado participar, manifiestan que quisieran poder volver atrás y haber actuado distinto para no haber terminado distanciados de algunos de sus familiares.

Dado lo anterior en más de una oportunidad me he preguntado en retrospectiva qué podría haberse hecho distinto para evitar o al menos minimizar la ocurrencia de este tipo de conflictos. He llegado a la conclusión que la clave está en que los padres se adelanten y prevean lo que puede ocurrir y adopten decisiones cuando están con sus plenas facultades y no posterguen indefinidamente el tema, ya que ello en la práctica lleva por lo general a que sean los hijos quienes resuelvan, lo cual presenta la desventaja que al ser parte interesada tienen un conflicto de interés que dificulta la posibilidad que sean ellos los que resuelvan este tema.

Sin embargo, el adelantarse no es algo tan evidente para algunos padres que piensan que las donaciones y/o herencias son motivo de bienestar para los hijos, lo cual en parte es cierto, pero se olvidan que, también en algunas ocasiones, este tipo de transferencias patrimoniales sacan a relucir las diferencias en las visiones que pueden tener los hijos respecto a cómo conviene que se repartan los bienes de sus padres por los conflictos de interés existentes.

Ahora, el adelantarse no significa definir exactamente con qué bienes se quedará cada hijo sino que establecer algunos criterios básicos y/o su voluntad respecto a lo que les gustaría ocurriera cuando pierdan sus facultades o mueran.

Por ejemplo, un criterio que se utiliza en muchos casos es la equidad, es decir que cada hijo reciba en valor lo mismo que sus demás hermanos y existen diversas formas prácticas para la asignación específica de los bienes que permiten cumplir con este objetivo.

Otro criterio importante es proteger la armonía familiar, el cual es un objetivo algo más difícil de aterrizar en términos de medidas prácticas a utilizar para lograrlo. En mi experiencia algo que sirve es que los padres en el periodo que están con sus plenas facultades remarquen mucho el tema de la armonía familiar y hagan ver a sus hijos que su voluntad es que este criterio prime a futuro. Ello hace más probable que los hijos lo tengan debidamente en cuenta por tratarse de una voluntad explicita de los padres.

Otra cosa a destacar es que la gente que enfrenta este tipo de situaciones tiende a pensar que la realidad de su familia es particular, pero la experiencia práctica muestra que los problemas que se dan en estos casos tienden a ser del mismo tipo de familia en familia. Por ello anticiparse a éstos no es muy difícil, porque las formas de enfrentarlos tanto de forma exitosa y los errores a evitar son en cierta forma conocidos.

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