El mercado financiero chileno está atravesando una etapa compleja. Los datos son contundentes: el volumen de transacciones en el mercado accionario ha caído un 40% en los últimos tres años, mientras que la renta fija muestra una baja del 12%. Desde 2010, 46 empresas han dejado de cotizar en bolsa, 12 Administradoras Generales de Fondos se han fusionado o cerrado, y 20 corredoras han desaparecido. Estas cifras son un reflejo de la pérdida de dinamismo y competitividad que enfrenta nuestro mercado.
¿Por qué hemos llegado aquí? La incertidumbre derivada de reformas estructurales, los retiros masivos de fondos previsionales y un sistema tributario menos competitivo han erosionado la confianza de los inversionistas locales e internacionales. A esto se suma una regulación excesiva que, aunque busca transparencia, termina concentrando el mercado en pocos actores y desincentivando la entrada de nuevos participantes.
Por otra parte, el sueño de un mercado interconectado ha comenzado a hacerse realidad, pero con importantes limitaciones. La interconexión entre bolsas es un paso positivo, pero su diseño actual la hacen aun imperfecta. Las restricciones a ciertos instrumentos, montos y la exclusión de la subasta de cierre son barreras que frenan el potencial de este sistema. Es importante que trabajemos para perfeccionarlo, con el objetivo de lograr una competencia efectiva.
Sin embargo, no podemos quedarnos en la crítica; es hora de actuar. Propongo tres medidas concretas para reactivar nuestro mercado financiero.
El desafío que enfrentamos no es menor, pero se puede afrontar con éxito si unimos esfuerzos . Un mercado financiero robusto no solo beneficia a las grandes empresas, sino que es fundamental para el crecimiento de emprendedores, pymes y, en última instancia, para mejorar la calidad de vida de todos los chilenos.
Mi invitación es clara: públicos y privados debemos trabajar juntos para revitalizar nuestro mercado de capitales. Este esfuerzo no solo impulsará la inversión y el empleo, sino que también enviará un mensaje contundente de que Chile sigue siendo un país confiable y atractivo para el mundo. Reactivemos nuestro mercado, porque en ello está la base del futuro que queremos construir.
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El economista jefe para Latam de Banco Itaú advierte que la combinación de ingresos fiscales rezagados y un gasto creciente podría llevar a un déficit fiscal del 3% del PIB en 2024. Subraya la necesidad de prudencia en el manejo de ingresos.https://t.co/v6W5Jy4MjF
— Ex-Ante (@exantecl) December 10, 2024
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