No es novedad que estamos viviendo un periodo marcado por la volatilidad, incerteza, complejidad y ambigüedad en el cual los directorios de las empresas enfrentan un particular desafío. Lo que es menos evidente, en cambio, es como los directorios deben enfrentar este período. Y para ello un aspecto crucial es que los dueños de las empresas se pregunten si la composición de los directorios que tienen conformados son adecuados para esa tarea.
En contextos como el actual, no solo importan los conocimientos específicos que pueden tener los directores con expertise sectorial y conocimientos en el ámbito financiero, comercial, operacional y en el funcionamiento de gobiernos corporativos, sino que también la amplitud de sus conocimientos en materia de estrategia y liderazgo en períodos turbulentos.
En este sentido este no es buen minuto para seguir el enfoque del Arca de Noe que se utiliza a veces para la conformación de los directorios, el cual apunta a que estos estén conformados por distintos tipos de “animales”, expresión la cual utilizo para referirme a directores especialistas en los ámbitos de gestión más relevantes para la empresa.
En momentos como el actual es conveniente contar con algunos directores especialistas pero también con algunos directores generalistas que hayan transitado con éxito por períodos de alta incertidumbre en el pasado.
Ahora, se requiere que no sean directores generalistas que fundamentalmente tiendan a repetir lo que funcionó en el pasado, sino que sean personas consientes y abiertas a reaccionar frente a los cambios en curso.
Me refiero a personas que cuentan con conocimientos básicos en las disciplinas que han experimentado mayores cambios en el último tiempo, las cuales son indispensables para gestionar las empresas hoy en día. Estoy pensando en temas como la inteligencia artificial, ciberseguridad, compliance y la gestión de riesgos y de talentos.
En otras palabras lo que se necesita son personas que no sólo cuenten con experiencia como directores sino que también que sean personas que estén consientes y sepan dar la debida dirección a los gerentes generales para que estos lleven a cabo las transformaciones que son necesarias para alcanzar el éxito en los años venideros.
Ahora, en paralelo también hay que abrir espacio en los directorios a la llegada de personas que quizás no cuentan con experiencia como directores pero que si pueden aportar mucho por las experiencias y labores en terreno que han desarrollado en disciplinas como las antes mencionadas.
Este es el tipo de diversidad que puede ser valiosa para lograr un mejor funcionamiento de los directorios. En cambio la simple diversidad de género que trae consigo el proyecto de ley que recientemente fue aprobado en el congreso, es poco lo que puede aportar si no va acompañada de la diversidad de experiencias y capacidades aludida anteriormente.
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La crisis silenciosa del Estado y su efecto en la inversión. Por María Cristina Betancour. https://t.co/b8kzq7VSjc
— Ex-Ante (@exantecl) July 29, 2025
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