Algo importante está por llegar

Tiempo restante
00 Días
00 Horas
00 Minutos
00 Segundos

¿Diversidad en directorios? Más que solo cuotas de género. Por Rodrigo Reyes

Director Jurídico de Prelafit Compliance

La paridad de género es el piso, no el techo. El verdadero desafío para las empresas no es solo sumar mujeres a los directorios, sino incorporar diversidad de experiencias, disciplinas y modelos mentales que eviten el pensamiento grupal y permitan anticipar crisis que nadie vio venir.


Imagine la escena: una compañía del IPSA anuncia con orgullo que ha alcanzado la paridad de género en su directorio. El reporte anual exhibe fotos de hombres y mujeres en perfecta simetría. Sin embargo, al cerrar la puerta, la deliberación es monolítica. Todos los directores -esta vez hombres y mujeres- llegan a las mismas conclusiones y parecen utilizar los mismos marcos de análisis e idénticos sesgos.

¿Estamos resolviendo la paridad de género sacrificando la pluralidad cognitiva? ¿No será que estamos construyendo un espejo, no una ventana?

Si bien la diversidad de género es un avance imprescindible, muchas organizaciones han caído en una trampa. Al intercambiar hombres por mujeres que poseen exactamente el mismo currículum y experiencias vitales, el problema de fondo no se soluciona.

En efecto, un artículo de la semana pasada en el periódico daba cuenta que las proyecciones para 2026 en las empresas chilenas, analizadas por Alfredo Enrione y Sofía Cortés (ESE Business School), revelan una realidad alarmante. Aunque la participación femenina en el IPSA alcanza el 22,5%, los números daban cuenta en verdad de una homogeneidad que asfixia la disidencia:

  • El duopolio UC- U de Chile: El 65% de los nuevos directores provienen de solo dos aulas universitarias. En el IPSA, la concentración es casi caricaturesca: 1 de cada 3 directores es Ingeniero Comercial de la Universidad Católica.
  • Interlocking femenino: El 21% de las directoras concentran dos o tres asientos cada una, inflando la estadística de paridad sin expandir el pool de talento ni la variedad de perspectivas.
  • Concentración disciplinaria: El 91% de los directores en el IGPA se reparten en solo tres carreras: Ingeniería Comercial, Ingeniería Civil o Derecho.

Como advierten los autores de la publicación “el dato de más mujeres es estadísticamente cierto y sociológicamente engañoso… el verdadero salto no será cuántas mujeres tenemos, sino cuándo dejaremos de poder predecir su currículum.”

En efecto, para elevar el debate, debemos distinguir entre una diversidad superficial, esto es demografía observable como género o edad y una diversidad más profunda centrada en valores, conocimientos y modelos mentales. Investigaciones dan cuenta que el impacto de la diversidad superficial disminuye con el tiempo, mientras que la diversidad profunda, en cambio, es la que sostiene la calidad de la deliberación a largo plazo.

Así, los errores de grupo se reducen significativamente cuando sus miembros tienen modelos mentales distintos. Agregar a una persona con una trayectoria “improbable” para el estándar corporativo reduce el error del grupo, más que añadir a un “clon” del experto actual.

Y cuando la homogeneidad impera, surgen los “ángulos muertos colectivos” descritos por Matthew Syed.

Por ejemplo, el colapso del Silicon Valley Bank en el año 2023 es un caso de manual: 7 de cada 8 directores independientes carecían de experiencia reciente en gestión de riesgos bancarios. No faltaba inteligencia; faltaba el marco mental adecuado para ver la crisis.

En suma, grupos homogéneos son caldos de cultivo para el pensamiento grupal manifestado en síntomas bien concretos:

  1. Ilusión de invulnerabilidad: Exceso de confianza por compartir el mismo estatus social.
  2. Presión sobre disidentes: La exclusión sutil de quien cuestiona el consenso.
  3. Mindguards: Miembros que, de forma consciente o no, protegen al grupo de información disonante o incómoda.

De hecho, casos que trata Netflix en sendos documentales: Boeing 737 MAX o Theranos, demuestran que un directorio lleno de prestigio, pero sin diversidad disciplinaria (falta de ingenieros aeronáuticos o expertos en diagnóstico médico) es incapaz de ejercer su rol de monitoreo técnico.

Para gobernar desafíos como la IA, transición energética, mayores riesgos de delitos económicos, las empresas deben abandonar las métricas binarias y adoptar matrices de competencias multidimensionales.

¿Qué podría ayudar? Tal vez algo de lo siguiente:

  • Independencia de redes: Evitar el “pequeño mundo” de alumni y círculos sociales cerrados que incentivan la afabilidad sobre el desafío.
  • Ideología y cosmovisión: Integrar diferentes marcos morales y orientaciones hacia el cambio (podría basarse en la Teoría de los Fundamentos Morales de Jonathan Haidt).
  • Origen socioeconómico: Valorar la experiencia de quienes son primera generación universitaria o provienen de realidades fuera de la élite tradicional.
  • Disciplina académica heterodoxa: Romper el duopolio Derecho-Ingeniería con perfiles de humanidades, ciencias sociales o ciencias exactas puras.
  • Geografía vivida o calle: Experiencia operativa real en mercados con culturas y regulaciones radicalmente distintas.

En suma, la paridad de género es el piso, no el techo. El objetivo final es la pluralidad de perspectivas, de experiencias vitales que generan innovación. El consenso académico es robusto: la diversidad informacional es la mejor póliza contra la obsolescencia.

La pregunta para accionistas y líderes es hoy una sola: si mañana su empresa se enfrentara a una crisis que nadie vio venir, ¿preferiría tener en la mesa a diez personas con el mismo título de la misma universidad, que crecieron en los mimos barrios, fueron a los mismos colegios o a diez mentes con talentos diversos y experiencias distintas? En la respuesta a esa pregunta se juega el futuro de la organización.

Para más noticias de After Office en Ex-Ante, clic aquí.

 

Publicaciones relacionadas

Jaime Troncoso R.

Julio 27, 2026

Quién es Elmer Cuba, el ministro de Economía de Keiko Fujimori y sus fuertes nexos con Chile

Elmer Cuba, nuevo ministro de Economía del Perú.

Elmer Cuba, exsocio de Macroconsult y exdirector del Banco Central peruano, cursó un magíster en la Universidad Católica de Chile, donde dice a Ex-Ante que sus “mejores profesores de la UC fueron Vittorio Corbo, Felipe Larraín y Rodrigo Vergara”. Y recordó un curso de econometría que Jorge Quiroz fue a dictar a Lima, Perú.

Abogado y académico

Julio 27, 2026

La farsa de la “batalla cultural”. Por Álvaro Vergara

El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]

Directora del Centro Futuros Empresariales de la Escuela Negocios UAI

Julio 27, 2026

El mercado de capitales también se juega en el directorio. Por Magdalena Aninat

Si la preocupación es profundizar el mercado de capitales y mejorar el desempeño empresarial, la agenda debe avanzar hacia mecanismos que fortalezcan el valor del directorio como garante de confianza frente al mercado.

El Frente Amplio y la ensoñación estatista. Por Sergio Muñoz Riveros

La directiva del Frente Amplio en junio, durante su congreso ideológico. Foto: Agencia UNO.

Salvo por los tópicos y la jerga de este tiempo, el documento del congreso suena arcaico. La perspectiva que ofrece como novedosa está emparentada con el rudimentario anticapitalismo del FRAP en los años 50 y la Unidad Popular en los 60 y 70. ¿Qué idea tienen los líderes del FA de lo que es un […]

Presidente Instituto Libertad

Julio 26, 2026

El 1% que sostiene el crecimiento. Por Rafael Aldunate

No son el problema: son la semilla que multiplica. Cautelar a quienes poseen grandes empresas no es favoritismo, es responsabilidad. Si queremos un país próspero, debemos proteger el entorno que permite que la riqueza se cree, se mantenga y se reinvierta.