Hay cosas que, como país, debemos reconocer con orgullo. La minería chilena ha dado un paso histórico al alcanzar un 23,1% de participación femenina en su fuerza laboral. Este logro supera con creces el promedio global del 16% y el de países mineros como Canadá (18%) o Australia (20%). Chile, así, se convierte en un referente mundial.
No fue casualidad ni moda, sino fruto de un trabajo deliberado entre empresas mineras, proveedores, el sistema educativo y el propio gobierno. Cuando en Chile nos proponemos objetivos que tienen sentido, somos capaces de alcanzarlos; cuando las ideas son buenas, todos las hacen propias y se suman. Este proceso demuestra que somos un país competente, inteligente en sus decisiones y capaz de construir futuro. Es un orgullo compartido, porque lo logramos juntos.
La transformación cultural de la minería respondió a una necesidad de competitividad y desarrollo. Las empresas entendieron que abrirse a la diversidad —integrando a mujeres en todos los niveles— era una excelente manera de atraer nuevos talentos, enriquecer los procesos de toma de decisiones, mejorar las relaciones con las comunidades y conectar mejor con sus distintos stakeholders.
Quizás el efecto más importante no está solo en las cifras de participación, sino en la forma en que aprendimos a trabajar mejor entre nosotros. Se trata de una transformación cultural que fortalece a la industria en todos sus niveles. Así, la inclusión femenina en la minería chilena no es solo un hito: es la confirmación de que la diversidad es clave para la estrategia, la competitividad y la proyección global de nuestras industrias. Un motivo de orgullo genuino y, al mismo tiempo, una invitación a seguir avanzando.
Es fundamental mirar los pasos siguientes: no solo aumentar las cifras, sino madurar la integración, fortalecer el trabajo en equipo y enriquecer las relaciones humanas dentro de las organizaciones.
La minería ya demostró lo que Chile puede hacer y la lección es clara: cuando hay consenso en torno a iniciativas con sentido, Chile avanza. La suma de compromiso, talento e inteligencia colectiva abre caminos que antes parecían imposibles. Este no es solo un ejemplo del pasado reciente: es una señal poderosa para el futuro.
Es un orgullo de todos, un orgullo que trasciende la industria. Let’s be proud.
Presupuesto 2026: Cuentas públicas en modo “ojalá”. Por Gabriel Ugarte.
https://t.co/te43XS7Onl— Ex-Ante (@exantecl) October 3, 2025
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