Algo importante está por llegar

Tiempo restante
00 Días
00 Horas
00 Minutos
00 Segundos

Junio 12, 2025

Minería sin fronteras: una oportunidad para Chile y Argentina. Por Rodrigo Mujica

Gerente General de CyD Ingeniería

La demanda global por minerales estratégicos como el cobre y el litio seguirá creciendo, impulsada por la transición energética. Chile y Argentina tienen una ventaja única para responder a esa demanda, pero solo podrán transformarla en desarrollo si actúan con visión sistémica y sentido de propósito común.


El crecimiento minero más relevante de Sudamérica no reconoce fronteras. Y si queremos aprovecharlo de forma estratégica y sostenible, Chile y Argentina deben pensarse como un solo ecosistema andino.

En los últimos meses, los anuncios de hallazgos de cobre y oro en el distrito Vicuña, especialmente en San Juan (Argentina), han convertido a esta zona en un foco clave para la minería global. Lunahuasi, proyecto de NGEx Minerals, es el caso más emblemático: sus perforaciones indican un sistema de pórfido de altísimo potencial, comparable a Filo del Sol o Josemaría. A ello se suman iniciativas como Los Azules (McEwen Copper) o las inversiones de Kobrea y AbraSilver, consolidando un verdadero boom minero argentino.

Pero este auge no ocurre en un vacío geológico. En la región chilena de Atacama, justo al otro lado de la cordillera, se encuentran operaciones como Candelaria y Caserones, junto a nuevas exploraciones con alto potencial. La geografía no reconoce divisiones políticas: la riqueza mineral es continua, y eso exige una mirada compartida.

Hacia una visión binacional de desarrollo

Este contexto plantea una oportunidad histórica para consolidar un polo minero andino robusto y sostenible. El primer paso es entender que este desafío no es solo técnico o extractivo, sino también político e institucional. Chile y Argentina necesitan una visión común de largo plazo que contemple cuatro pilares: planificación territorial integrada, infraestructura compartida, armonización regulatoria y sostenibilidad ambiental.

Un ejemplo concreto: hoy no existe una estrategia coordinada para optimizar corredores logísticos como el paso de Agua Negra, ni redes energéticas que beneficien operaciones a ambos lados de la frontera. Tampoco hay una institucionalidad binacional estable que permita gestionar este ecosistema, al estilo de zonas de frontera en la Unión Europea.

Desafíos reales para una cooperación real

Implementar esta visión no será fácil. Hay diferencias en regímenes tributarios, permisos ambientales y criterios de participación comunitaria. También faltan certezas regulatorias y mecanismos de coordinación. A eso se suman resistencias sociales legítimas por el uso del agua o los impactos en ecosistemas frágiles.

Pero no se parte de cero. Chile y Argentina cuentan con un Tratado de Integración y Complementación Minera (1997), pionero a nivel mundial. Aunque su implementación ha sido limitada, podría ser actualizado y revitalizado como base para una nueva institucionalidad que dé gobernanza al desarrollo minero transfronterizo. Además, iniciativas como la Mesa del Cobre en Chile o los planes estratégicos de provincias argentinas pueden nutrirse mutuamente si hay voluntad política.

Una agenda compartida para un futuro común

La propuesta no es utópica. Otros sectores han demostrado que la colaboración transfronteriza es posible cuando existe una hoja de ruta clara. En minería, esa hoja de ruta podría incluir una Mesa Binacional de Planificación Minera, integrada por autoridades, empresas, comunidades y expertos, con capacidad de diseñar infraestructura conjunta, armonizar normativas y resolver controversias.

También es clave avanzar en formación técnica coordinada. Centros de formación chilenos y argentinos podrían establecer programas conjuntos para capacitar trabajadores en habilidades de frontera. Así, el desarrollo sería más eficiente, inclusivo y con arraigo territorial.

Pensar en grande, actuar en conjunto

La demanda global por minerales estratégicos como el cobre y el litio seguirá creciendo, impulsada por la transición energética. Chile y Argentina tienen una ventaja única para responder a esa demanda, pero solo podrán transformarla en desarrollo si actúan con visión sistémica y sentido de propósito común.

Para más contenido After Office, clic aquí.

 

Publicaciones relacionadas

Abogado y académico

Julio 27, 2026

La farsa de la “batalla cultural”. Por Álvaro Vergara

El guerrero cultural piensa, implícitamente, que el ciudadano es menos inteligente que él. Esa presunción lo lleva a convencerse de que posee la capacidad para transformar el pensamiento de los demás. A los ojos de estos sujetos, la ciudadanía sería una especie de rebaño influenciable, presa fácil de quienes buscan persuadirlos sobre cómo hay que […]

Directora del Centro Futuros Empresariales de la Escuela Negocios UAI

Julio 27, 2026

El mercado de capitales también se juega en el directorio. Por Magdalena Aninat

Si la preocupación es profundizar el mercado de capitales y mejorar el desempeño empresarial, la agenda debe avanzar hacia mecanismos que fortalezcan el valor del directorio como garante de confianza frente al mercado.

El Frente Amplio y la ensoñación estatista. Por Sergio Muñoz Riveros

La directiva del Frente Amplio en junio, durante su congreso ideológico. Foto: Agencia UNO.

Salvo por los tópicos y la jerga de este tiempo, el documento del congreso suena arcaico. La perspectiva que ofrece como novedosa está emparentada con el rudimentario anticapitalismo del FRAP en los años 50 y la Unidad Popular en los 60 y 70. ¿Qué idea tienen los líderes del FA de lo que es un […]

Presidente Instituto Libertad

Julio 26, 2026

El 1% que sostiene el crecimiento. Por Rafael Aldunate

No son el problema: son la semilla que multiplica. Cautelar a quienes poseen grandes empresas no es favoritismo, es responsabilidad. Si queremos un país próspero, debemos proteger el entorno que permite que la riqueza se cree, se mantenga y se reinvierta.

Ex-Ante

Julio 26, 2026

America First: el golpe arancelario de Trump a Chile. Por Ignacia Munita

Estados Unidos anunció nuevos aranceles para productos chilenos como salmones, vinos, madera y frutas. La medida podría reducir la competitividad de las exportaciones nacionales y confirma que, bajo la doctrina America First, las afinidades políticas no garantizan un trato comercial favorable.