En 2026, Chile, Colombia y Perú renovarán sus gobiernos, con elecciones presidenciales programadas entre finales del 2025 y junio de 2026. Este cambio político podría abrir la puerta a un giro hacia políticas más pro-mercado, aunque sin garantías. Las encuestas así lo muestran para Chile y Colombia, mientras que en Perú la incertidumbre persiste.
Desde una perspectiva económica, los futuros gobernantes enfrentarán desafíos comunes. El crecimiento reciente ha sido impulsado por un consumo privado dinámico, el repunte de la inversión y un entorno externo relativamente favorable, especialmente para Chile y Perú debido a los altos precios de las materias primas. Sin embargo, esta mejora no debe confundirse con una consolidación económica, ya que las bases siguen siendo débiles y expuestas a riesgos.
La demanda interna se ha visto favorecida por la caída de la inflación y la moderación de las tasas de interés, lo que ha mejorado el poder adquisitivo de los hogares. En Chile, esto se ha combinado con mayores proyectos de inversión y un aumento de la masa salarial. En Colombia, el consumo ha sido sostenido por las remesas y el empleo, mientras que, en Perú, la formalización laboral y una mayor confianza han impulsado los ingresos reales y la inversión.
No obstante, el crecimiento reciente también ha estado respaldado por un gasto público elevado que ha deteriorado las cuentas fiscales en los tres países. Colombia ha suspendido su regla fiscal por tres años consecutivos, con varias agencias recortando su calificación soberana.
Chile, aunque con baja deuda respecto a pares comparables, enfrenta sistemáticos déficits fiscales e incumplimiento de metas. En Perú, decisiones legislativas han incrementado el gasto sin respaldo tributario. En los tres casos, la sostenibilidad y credibilidad fiscal están en jaque.
En materia monetaria, los bancos centrales han optado por una postura cauta. En Chile y Perú, las tasas de política ya bordean niveles neutrales, mientras que en Colombia el Banco de la República mantiene una postura más restrictiva ante los riesgos fiscales. El margen de maniobra es limitado y no parece haber espacio para estímulos adicionales sin consecuencias sobre el tipo de cambio o la inflación.
Con todo, la recuperación andina es real, pero vulnerable. Sin reformas estructurales, disciplina fiscal y marcos estables para la inversión, el crecimiento actual podría ser sólo un espejismo. El papel de los nuevos gobiernos será clave para consolidar una senda de desarrollo sostenible en el mediano y largo plazo.
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La paradoja del agua rural en Chile. Por Gabriela Salvador. https://t.co/SEP5JuEOYi
— Ex-Ante (@exantecl) September 25, 2025
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